Capitulo 19 Una nueva oportunidad

1109 Palabras
Narra Marisela Ya ha pasado una semana desde que mi ex se fue al extranjero y no les voy a mentir, lo extraño y mucho y aunque he estado saliendo con Julián, no he logrado olvidarlo, sin embargo, tengo que hacerlo si quiero seguir con mi vida, digo, él lo está haciendo con esa mujer, ¿Por qué yo no? Lo merezco y dejar de sufrir y llorar por ese idiota. —Ya veo que estás saliendo con alguien más. — Tiene que ser una broma. —No es de tu importancia. Además, ¿Cómo te enteraste? —La verdad tengo curiosidad. —Te he visto ir a comer con esa persona. —Con todos los problemas que tengo, mas el trabajo que se ha acumulado, no me he dado el tiempo de buscar trabajo en otra parte, aunque sea dentro de la ciudad, pero lejos de este idiota. —Pues no te importa. —Le digo con frialdad. —Tal vez. Aunque te confieso que no he dejado de… —Lo interrumpo poniéndome de pie en mi lugar. —¡Ni se te ocurra decirlo! Tú sólo me causas repulsión. No olvido lo que me hiciste ese dia. así que aléjate de una maldita vez por todas de mi vista. —Le digo enfadada y él está sorprendido. Sin decir nada, sale de mi oficina y me dejo caer en mi lugar tapándome el rostro con mis manos. —No voy a llorar. No voy a llorar. Repito una y otra vez, porque les juro que quiero hacerlo, pero de coraje. De repente las nauseas regresan y me levanto para ir a vaciar mi estómago. Últimamente me he estado sintiendo así. Y sé que es por el estrés. —¡No! Te he dicho que te hagas una prueba de embarazo. —Clara entra a mi oficina y pareciera que ha leído mi mente. —Pero… —Me interrumpe. —Nada. Así que saldremos a la hora del almuerzo e iremos a la farmacia. —Con ella realmente es imposible llevarle la contraria. —Está bien. Pero ¿Y los muchachos? Siempre vamos con ellos. —Tengo curiosidad. —No te preocupes que de eso me encargo yo. —Me guiña un ojo y sonriendo. Yo sólo suelto un suspiro. … Entramos al restaurante después de comprar la dichosa prueba, aunque no se si pueda pasarme un bocado con los nervios que tengo en estos momentos, así que sólo bebo agua. —En caso de estarlo, ¿Quién crees que sea el padre? —La verdad no lo había pensado, ya que tres dias antes de conocer a Julián, tuve intimidad con Damián y sin protección por sus arranques de odio y la noche del antro, lo hice con Julián, así que existe la posibilidad que uno de ellos lo sea. —¡Rayos! Eso me pasa por despechada. —Yo sólo quería olvidar. … Regresamos a la oficina y le pedí a Clara que me diera un poco de tiempo antes de hacer esa prueba, porque primero tengo que calmar mis nervios. Ella lo comprendió. Julián: ¿Te puedo ver esta noche? Lo que me faltaba, parece que lo invoqué. Yo: Claro. Le respondo y me dijo que pasaría por mí, y no tuve más opción más que aceptar. —¿Le dirás? —Clara me mira con curiosidad. —Aun no, hasta que esté segura. —Le digo y asiente algo desanimada. —Lo entiendo. Por cierto, Martin me invitó también a cenar. —Y ese es el nombre de quien mi amiga se ha enamorado. Admito que ambos son excelentes personas, y eso espero. —Me alegro mucho por ti. —Le digo y ella sonríe. —Es todo un caballero. —Y no lo dudo. … Julián pasó por mi y al parecer y sin decir nada, resultó una cita doble y eso puso feliz a mi amiga. —Chicas, las hemos invitado a este lugar para hacerles una propuesta. Aquella noche que la pasamos genial, Marisela me comentó que querían renunciar a su trabajo por un desgraciado que sólo la ha estado molestando. —Dice y eso que no le conté la historia completa. —Así que queremos que trabajen para nuestra empresa. —¡¿Qué dijo?! —¡¿De verdad?! —Clara está muy sorprendida, al igual que yo. —Claro. No hay problema, por nosotros encantados. —Creo que la vida comienza a sonreírme, después de todo por lo que he pasado, esto es muy bueno. —Aceptamos. —Digo y ellos sonríen. —Perfecto. Arreglen sus cosas en su actual trabajo y nos vemos en un par de semanas. —Aun no lo puedo creer. … Después de cenar, fuimos al cine a ver una película y a divertirnos y de ahí a nuestras respectivas casas, al parecer tengo una nueva oportunidad. … Narra Damián Ha sido la mejor semana de mi vida, Chío se vino a vivir a New York, y ambos trabajamos para la empresa de John, quien está contento de tenernos aquí. Y les confieso que eso me ha ayudado a olvidar a mi ex, quien he visto en sus perfiles que ya está saliendo con alguien más, al principio me dolió, pero con la llegada de mi actual novia, me ha ayudado a olvidarme de Marisela. —Cariño, ya es la hora de almorzar. —Su hermosa voz me saca de mis pensamientos. La miro y cada día está mas hermosa. —Vamos. —Apago la computadora y me levanto de mi lugar. Le doy un beso y salimos de mi oficina. —Te ves más lleno de vida. —Me dice y la miro con curiosidad. —¿Crees? —La verdad no me habia puesto a pensar en eso. Si he notado mi felicidad a lado de Chío. —Sé que no quieres que se mencione, pero ella sólo te rompió el corazón y me alegro de que la dejaras y te vinieras a vivir a New York. —Y tiene razón. —Pero lo importante que estás aquí conmigo, y eso me hace feliz. —Y es verdad. —Lo sé. No podía estar sin ti, así que le pedí a tu padre que me diera la recomendación. —Tan linda mi novia. Salimos de la empresa y llegamos a un elegante restaurante. Pedimos nuestra orden y en lo que esperábamos, platicábamos del trabajo, de lo mucho que me ama, aunque yo aun no siento lo mismo por ella, ya que todo ha sido muy reciente, sin embargo, aun así, me daré esa nueva oportunidad para amar. Creo que lo merezco.
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