Narra Marisela Aún seguía aterrada por el dichoso mensaje que me habia llegado hace una hora atrás, desde entonces Damián ha intentado calmarme, sólo que no ha tenido éxito en ello, esa mujer es muy astuta, digo se supone que está en un lugar donde hay mucha seguridad. Además, aún está pendiente el caso de Mercedes, aun nadie puede creer que se haya quitado la vida de esa manera. —Al… alguien deb… debió ayudar a esa mujer. —Hablo con algo de dificultad por el miedo que aún tengo. —No lo dudo, cielo, pero debes calmarte, sabes que le puede hacer daño a nuestro bebé. —Y tiene razón. Toma mis manos entre las suyas para transmitirme tranquilidad. Respiro profundo y suelto todo el aire para calmarme. —Lo sé, amor, pero esa desgraciad@ no tiene límites. —De tan sólo pensarlo me da cierto od

