El episodio en la cafetería la había dejado agotada, se preguntó más de una vez: ¿cómo era posible que Cameron actuara de esa manera? Grrrrrrr —¡No lo entiendo! —gritó frente al espejo, mientras daba la última chequeada a su atuendo. Se sentía frustrada, porque no sabía como resolver aquella situación. Sobre todo tu desconfianza, que sabía que era producto de su inseguridad. Por un lado, estaba Klaus. El detective, aunque la conversación y su compañía, era agradable. A veces pensaba que solo era para sacarle información, y, por otro lado, estaba el insufrible cul0 apretado de Cameron. Madison se alisó una arruga imaginaria en la falda de su vestido, por tercera vez. El hombre, además de que alteraba su cuerpo, estaba dispuesto a acabar con su sistema nervioso. Su necesidad de tener e

