Al llegar a la mansión Black me estacioné frente al portón, bajé del auto junto con el niño, luego lo tomé de la mano y comencé a caminar hacia la entrada de la mansión. Los guardias de seguridad no tardaron en llegar a dónde me encontraba, me rodearon y apuntaron con sus armas —Identificate— uno de ellos habló. Yo lo miré y use mi poder para inmovilizar a todos ellos —¿Qué acaso no han visto mi rostro en los periódicos?— caminé lento, aún sosteniendo la mano del niño —Es obvio, soy Moira. Luego de decir eso los pase y al llegar a la puerta abrí y me dirigí al despacho de la anciana, dónde seguramente se encontraría. Al llegar ahí abrí la puerta y entré, ella dejó de ojear los papeles que tenía en sus manos y me miró, no había sorpresas, solo un ligero toque de molestia —¿Qué haces

