CAPÍTULO 3

1245 Palabras
Mi mente se nublo en cuanto el líquido entró a mi cabeza. Mi poder salió y aunque trate de detenerlo simplemente se rehusó a volver a entrar. Con mi poder logré liberarme y me puse de pie, luego me acerqué a la mujer y le tome del cuello, comencé a apretarlo y la levante por pocos centímetros del suelo. —Su... suéltame— susurró, sus ojos estaban poniéndose en blanco, pero por alguna extraña razón yo simplemente continué apretando su cuello. La alarma sonó y eso significaba que yo estaba cometiendo un error. Yo no lo sentía como un error, más bien sentía que estaba haciendo un bien. Matarla me llenaba un hueco en mi interior. Cuando su cuello estuvo roto yo volví a mi. Solté rápidamente a la mujer y retrocedí. Mire hacia la puerta y vi como los soldados entraban con sus armas. —Número 102, levanta las manos— ordenó el soldado, mientras que los demás me apuntaban con sus armas. Lentamente las levante, el miedo se apoderaba de mi, yo no quería hacerle daño a esa mujer, a pesar de todo lo que me había hecho yo no podría dañarla, ni a ella ni a nadie. La soldado abrió la puerta y luego los hombres entraron a la habitación, utilizando la fuerza me esposaron y me dejaron inmóvil. Uno de los hombres se agachó a la altura de la mujer y tomó su pulso. —Está muerta— miró al hombre que me sostenía. —Sáquenla de aquí— ordenó el hombre y en seguida otros dos cargaron el cuerpo de la mujer y se la llevaron. Los hombres restantes salieron de la habitación al igual que el que me había inmovilizado, después la soldado cerró la puerta de la habitación y me quitó las esposas. Los soldados salieron y se fueron. Yo solo fui a mi cama y ahí permanecí el resto del día. En la noche solo me cubrí con la manta y fui a dormir. A la mañana siguiente la soldado me levantó temprano, yo abrí los ojos y me descubrí la cara. Me puse de pie y camine hacia la bañera, me quite la ropa y entre al agua. Mi mente solo pensaba en la mujer a la que había matado y un nudo se formaba dentro de mi. Permanecí en la bañera más tiempo del que suelo estar ahí dentro. —Oye, soldado— llame a la chica. Ella me miró —¿Qué sucede? —La mujer, ¿ella murió? —Si— susurró. —Trate de contener este maldito poder dentro de mi, pero solo salió y la mate. —Fue un accidente— dijo seco. —Los accidentes no existen— susurré y mire el vacío. Recordé esas frías palabras que había escuchado en algún momento —Es mejor morir— volví a susurrar. Me sumergí en el agua y dejé que la misma entrara por mis fosas nasales. El oxígeno se me agotaba y estaba bien, yo era una amenaza que tenía que morir así que ¿qué más daba si moría? ¿A quién le importaría? Mientras perdía el conocimiento un recuerdo me invadió. FLASHBACK —Moira, ven aquí— la voz de una mujer me llamaba. ¿Quien era ella? ¿Donde me encontraba? Sin pensarlo corrí hasta donde la mujer de cabellos negros se encontraba —¿Qué pasó, mami?— me posicionó al frente suyo y esperé a que hablara. —Quiero que prometan que pase lo que pase jamás revelen su poder— dijo sería. —¿Que pasará si lo hacemos?— preguntó el niño que estaba al lado mío. —Es probable que ellos vengan por nosotros. —¿Quienes?— preguntó ahora la niña que estaba a mi otro costado. —Los hombres malos— susurró —Es por eso que tienen que mantener en secreto su poder. —Si, mami— dije con una sonrisa. (...) ¿Por qué? ¿Por qué ese chico golpea a mi hermana? ¿Por qué ella no se defiende? —¡SUÉLTALA!— grite mientras corría hacia donde se encontraba ella en el suelo. Me puse en frente para impedir que la golpeara —No la toques— lo mire molesta. El solo rió y me dio un golpe en el rostro, yo caí al suelo mientras que él se acercaba a donde nos encontrábamos —Esa estúpida me tiro jugo en la ropa, así que tiene que pagar— me rodeó y continuó golpeándola. Mi hermana solo gritaba del dolor que esos golpes le ocasionaban. Rápidamente me puse de pie y me paré en frente suyo. Utilice mi poder y de su nariz comenzó a salir sangre —Te dije que la soltarás— mi mirada se volvió distinta. El, al verme, comenzó a retroceder al mismo tiempo que yo avanzaba —Detente— susurró mi hermanita mientras me tomaba el tobillo. Yo me giré y me agaché a su altura —¿Estás bien? Ella se puso de pie y caminó hasta la pequeña banca que estaba detrás de mi. Yo fui a sentarme a su lado, después se recargó en mi hombro y comenzó a mecer sus pies —Gracias por defenderme— me miró con una sonrisa. Al poco rato nuestra madre y hermano mayor llegaron a donde nos encontrábamos —Por Dios ¿Tina que te paso?— preguntó nuestra madre. —Un niño malo la estaba golpeando, pero yo la defendí— respondí orgullosa. —Muy bien hecho— mi madre sonrió y acaricio la cabeza —volvamos a casa— asentimos y nos pusimos de pie, luego ella nos tomó de la mano y comenzamos a caminar. —¡ALTO AHÍ!— gritó un hombre a nuestras espaldas. Mi madre se detuvo y nos soltó de la mano para poder girarse —¿Qué sucede? ¿Por qué grita?— preguntó ella. Yo también me giré y pude ver que el hombre nos apuntaba con un arma de fuego —¿Ustedes son mutantes? ¿No es así? —¿Y qué si lo somos?— volvió a preguntar mi madre —¿Qué podrá hacer usted solo contra nosotros? —No estoy solo— susurró el hombre. Seguido de eso un sin fin de personas armadas comenzaron a llegar. —Esto es malo— susurró mi madre y su expresión cambió. Se agachó a nuestra altura —Quiero que corran lo más rápido que puedan y pase lo que pase no se detengan— ordenó. Nosotros asentimos y comenzamos a correr sin mirar atrás, Tina me sostenía de la mano ya que yo era más lenta que ella, algunos disparos comenzaron a escucharse así que me detuve y me giré. —Mamá está en peligro— dije mirando a mis hermanos, mismos que se habían detenido cuando yo lo hice —tenemos que ayudarla— volví a correr de regreso. Mis hermanos me seguían por detrás y cuando llegamos al lugar pude ver con claridad cómo los disparos se estampaban en el cuerpo de mi madre. No podía describir el sentimiento que me inundó. Era como si algo dentro de mi se romperá en pedazos, como si me arrebataran algo preciado, algo importante. —No— susurré. Me dejé caer al suelo y también dejé salir mi poder para poder acabar con todos ellos, para poder acabar con las personas que habían matado a mi madre. FIN DEL FLASHBACK
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