En ese entonces Stefanía Stakis ya tenía 16 años . Y el abuelo la obligaba a juntarse con él semanalmente para que le explicara más acerca del negocio de la familia , e incluso la obligó a ir cada tanto a la naviera - el centro neurálgico de los negocios de los Stakis - para que viera de qué se trataba todo. Un día ya con fastidio le dijo :
— Abuelo , a mi no me interesa nada de esto. Solo me gustan los caballos , no me interesa ocuparme de la empresa ni de los barcos ni nada que tenga que ver con la compañía — aparte ella había tomado cierta aversión por los barcos debido a lo de sus padres y , por ende a la navegación en general . Así que si bien de vez en cuando se subía a alguna embarcación, trataba de no estar mucho tiempo fuera de tierra.
— Pero querida niña ...todo esto algún día va a ser tuyo. Necesitas saber qué es lo que tienes y con qué vas a lidiar...— trató de hacerla entrar en razón Aristóteles Stakis.
— Pon a alguien más a cargo... a mí no me interesa y lo sabes...nunca me ha interesado — dijo encogiéndose de hombros, como si no estuvieran hablando de una fortuna billonaria.
Aristóteles negó con la cabeza frustrado.
— Tú no sabes lo que es que tu madre no tenga para pagar las cuentas...has sido desde la cuna una niña rica y por eso tienes esta actitud. Por eso no te interesa cuidar el negocio . Pero debería interesarte , no sabes qué puede pasar en la vida . Mira, la vida es una mesa redonda Stefanía recuérdalo siempre , un día estás de un lado y al otro día estás del otro ...— reflexionó Aristóteles.
En ese momento a Stefi no le interesaba demasiado lo que le decía el abuelo (que hablaba demasiado) ni tampoco le entendía mucho cuando él utilizaba esas metáforas raras. Sí sabía que él cuando era joven había pasado algunas penurias con su madre ,que a duras penas podía levantar el pequeño restaurante y juntar para las cuentas y para que ellos pudieran comer... por eso su abuelo desde muy joven había trabajado en el puerto y se había esforzado tanto para salir adelante... y ella lo entendía, lo valoraba y se lo agradecía pero a ella no le interesaba el negocio de la familia , solo quería seguir su vida. Y vivirla como quisiera, sin presiones...
— Pon un albacea abuelo, yo no me voy a ocupar de esto... tú lo sabes y yo lo sé. Lamento enormemente que mis padres no estén aquí para seguir con el negocio. Pero esto no es lo mío, ya te lo dije.— Pues el único interés de Stefi eran los idiomas que hablaba varios y muy bien, y los caballos . En cada oportunidad que tenía de ir al haras de su abuelo era increíblemente feliz allí. De hecho, ella era una eximia amazona.
El abuelo se acercó y tomó con sus manos arrugadas la cara regordeta de su nieta.
— Si no sabes lo que tienes, la gente podría aprovecharse de ti Stefi... debes al menos saber qué es lo que firmas , poder leer un documento, saber las cosas elementales de nuestro negocio...— suplicó con su tono grave de voz.
Finalmente Stefanía cedió a la demanda de Aristóteles Stakis y de a poco se fue involucrando más con el negocio de la familia . Empezó a leer los documentos , empezó a entender lo que decían. Así supo hasta cada centavo que tenía su abuelo y en qué empresas. Qué cantidad de dinero, cómo estaba distribuido , en qué bancos, que cajas fuertes e incluso las cuentas de algunos paraísos fiscales (dato que solo el abuelo tenía) pues él no era del todo limpio y había hecho algunas maniobras evasivas fiscales a lo largo de los años , que solo él conocía.
De esa manera para los 18 años Stefanía Stakis estaba al tanto de cada negocio y cada centavo que tenía la compañía. Y que heredería de su familia.
Para cuando su abuelo tuvo el infarto fulminante que le arrebató la vida, dejándola sola en el mundo a sus casi 20 años, ella ya sabía todo acerca de la empresa familiar. Igualmente su abuelo dejo un CEO a cargo que era un hombre de su más absoluta confianza , al igual que tenía un abogado de confianza y también un contador. Aún así Stefi , que solo firmaba documentos, no firmaba absolutamente nada sin leer previamente.
Perder a Aristóteles había representado en la vida de Stefi un golpe enorme por más que estuviera en todo sentido preparada, pues él era la única persona de su familia que quedaba viva. Ya que con la familia de su madre y su tío Marco había perdido todo contacto. Aún así los sirvientes en la casa eran como una segunda familia para ella . Pero había ocasiones en que se sentía increíblemente sola en El Olimpo, como eso de la "pobre niña rica". Y eso la angustiaba un poco. Ella quería la vida normal de una joven de su edad pero no podía...o al menos no pudo hasta el fallecimiento de su abuelo.
Con los años Stefanía no se había convertido en una muchacha más agraciada, todo lo contrario si bien los granos se habían ido y quedaban algunas marcas en la cara, su nariz seguía siendo ganchuda herencia de su abuelo, su cabello indómito y marrón que cómo le decían en el colegio era 'color rata' y sus ojos marrones también hacían que se pareciera a Mía en el 'Diario de una princesa' , antes de convertirse en una. Y solo que un poco más fea y y menos princesa. Aunque para no tener sangre azul , los griegos la consideraban prácticamente de la realeza , debido a su alto estatus en la clase social y su inmenso poder adquisitivo.
Stefanía a los 20 años ya estaba en la cúspide de la pirámide sin siquiera haber hecho ningún tipo de esfuerzo en su vida, solo por herencia de su padre y a través de este de su abuelo.
A veces se preguntaba que hubiese sido de su existencia si sus padres no se hubieran muerto... si hubiese seguido en el internado al menos tendría una amiga.
Los primeros años con Vivían se mandaron algunas cartas y también algunos mails pero con el tiempo su relación se fue diluyendo debido a la distancia y a que de alguna manera el abuelo la tenía allí aislada del mundo , como en una burbuja protegida . Ella de cierta forma lo entendía, pues era su única familiar viva. Así que la tenía como en una cajita de cristal.
El único problema con las cajitas de cristal, cómo sabría mucho más adelante , era que se rompían con gran facilidad.