Le parece un buen detalle de su parte a la vez que no deja de pensar que es un poco extraño, de tratar de provocarlo con una sensualidad que no hace efecto en él ha pasado a ser una esposa dulce y atenta, ha cambiado de estrategia, le ha quedado claro. Fija sus ojos en la mesa y el delicioso aroma de la comida inunda sus cosas nasales, no se puede resistir a ello, por lo que se sienta tomando la servilleta de tela colocándola en el cuello de su camisa para evitar salpicaduras, toma los cubiertos y corta la carne con delicadeza, se lleva un trozo a la boca cerrando los ojos y disfruta del delicioso sabor que desprende la carne jugosa. —Esta vez, me has sorprendido. — Sonríe para sí. Con pensamientos fríos hacia esa mujer y todo lo que representa, disfruta de su almuerzo, luego de eso vu

