Capitulo 1
Prólogo.
Casandra ha pasado toda la noche aturdida, una mirada intensa de aquel hombre enmascarado que no quita sus ojos de ella, la sofocan, en cada rincón de la fiesta lo siente seguirla, Gordon ha recibido una llamada dejándola sola, decide salir a tomarse un respiro en el balcón que da al exterior con un jardín, iluminado con luz tenue, una vista hermosa que le permite liberarse de tanta tensión, hasta que siente una mano acariciar levemente su pierna expuesta, dejándola sin aliento mientras en su vientre se aloja una sensación arrolladora, no entiende por qué, debería sentirse asustada, se gira rápidamente y sus ojos conectan ante las sensaciones que le genera su toque, tenerlo frente a ella le arrebata el alma, su mano sube por su mejilla mientras sus dedos se alojan en su nuca, poco a poco la cerca a ella.
—Baltasar…— Dice en un susurro, al verlo sin máscara, mismo traje, misma mirada, tiene que ser él.
—Cass, eres mi más terrible tentación. — Su voz grave se instala en su interior, la envuelve al mismo tiempo que la hace caer a su merced.
—No debemos. — Sin aliento la ansiedad se incrementa ante lo prohibido de tenerlo cerca y las ganas arrebatadoras que se alojan en sus manos por atraerlo completamente hacia ella le generan un conflicto, aprieta su traje para amortiguar sus ganas, Baltasar acaricia suavemente su labio inferior fijando sus ojos en ella, su aliento golpea sus labios haciéndole sentir un cosquilleo que la hace estremecer, nada más torturador que querer y no poder.
—Pero lo queremos. — Baltasar no se contiene, desde que la vio su cabeza exploto, no sé irá sin probar sus labios, termina por romper la distancia que los separa.
Capítulo 1
Baltasar Howard, ingeniero automotriz de 35 años, con una empresa prestigiosa a su cargo, Howard Motors, uno de los hombres más codiciado del país, rubio, ojos café, mandíbula cuadrada, nariz perfilada de 1.80 de estatura, creado por los mismos dioses, dicho por muchas mujeres, recién divorciado, pero totalmente cerrado al amor.
Después de 4 meses de duelo por el engaño de la mujer que amaba y a la que le dedicó 5 años de su vida, vuelve nuevamente a tomar el rumbo de su imperio. Entra a su empresa, las miradas no pasan desapercibidas, con su seriedad palpable se dirige al ascensor, arregla su traje mientras se mira en el espejo y perfecciona sus lentes, el ascensor se abre nuevamente en presidencia, su asistente lo mira un poco asustada, alertando a Baltasar, se detiene frente a ella, se quita sus lentes clavando sus ojos café en ella.
—¿Qué sucede Jane? — Su voz imponente y gruesa sale de su boca de manera sensual, una característica muy fuerte en él, le sale de manera natural, la mujer frente a él trata de recomponerse respirando profundo.
—Creo que debería de hablar con su padre. — Es lo único que dice para guardar silencio y sentarse en su escritorio sin mirarlo a los ojos, teme por su empleo, una vez se sepa lo que ocurre, Baltasar, trata de no imaginar lo peor, abre la puerta de su oficina donde se encuentra su padre.
Cuando su infierno empezó le cedió toda su responsabilidad a su padre, al no tener cabeza para asumir las responsabilidades que requieren su empresa, Erasmo Howard, se levanta sobresaltado de la silla, hombre alto como su hijo, cabello canoso sin barba y ojos azules, para Baltasar ver a su padre es como si hubieran pasado cinco años en vez de meses, se alejó de todos incluido su familia por lo que se lleva una gran impresión, echa un vistazo a su alrededor, hay documentos por todas partes, su oficina no es la misma que él dejó tiempo atrás y su padre con sus ojeras le deja en evidencia que hay un problema muy grave en la empresa.
—Sin rodeos quiero saber lo que estaba ocurriendo en mi empresa, papá. — Endurece sus facciones mientras se acerca el escritorio y planta su mano en él, puede ver como Erasmo se incomoda ante su mirada escudriñadora, traga con dificultad.
—He perdido el 60% de tu empresa. — Sin medias tintas, lo suelta, piensa que quizás escucho mal, lo veo como algo imposible, entrecierra los ojos hacia su padre, le debe estar tomando el pelo.
—¿Esto es una broma? — Erasmo, niega repetidas veces con seriedad, dándole un golpe muy fuerte a su hijo, Baltasar se queda frío, millones de pensamientos pasan por su mente, Erasmo se preocupa al no ver nada en su mirada por lo que intenta justificarse.
—No miento, firme un documento y...
—¿Sabes cuántos años he tenido que esforzarme para tener todo esto papá? Deje de dormir, entregue mi cuerpo y alma a esta empresa para el bienestar de todos, tú lo viviste junto a mí, que me digas hoy que perdiste la mayor parte de mi patrimonio es un golpe muy grave, esta es la casa matriz, sabes la importancia que tiene en mi vida, aquí fue donde inició todo, que hoy me salgas con que lo has perdido me decepciona ¿Qué fue lo que hiciste? — Lleva su mano a su frente, posteriormente a su boca, revisa los documentos que están a simple vista, contratos recientes, nada relevante, debe haber un fallo que deje todo esto atrás o una confusión, es algo surrealista para él.
—Los únicos documentos que he firmado han sido las compras de materia prima, conseguí un proveedor con precios accesible para la producción y el ensamblaje de nuevos autos de calidad. He pensado en tantas cosas, donde pude haber firmado tal consentimiento, pero no lo sé, quizás Electra tenga como cómplice a ese proveedor o tenemos a un soplón en esta empresa. — El nombre de esa mujer lo hace apretar las manos en puños con enojo.
—¿Qué tiene que ver la competencia en todo esto? ¿Quién tiene el 60% de mi empresa? — Erasmo gira el documento que tiene en su mano y se lo muestra a Baltasar.
Señala el nombre de Electra Farmer, como la nueva dueña del 60% de las acciones Howard Motors, Baltasar empieza a toser, toma un vaso con agua y traga con dificultad, mira a su padre que aunque se muestra sereno, puede ver en su mirada temor, decepción con el mismo, Baltasar suelta un suspiro, no matara a su padre de un infarto ante la presión, tampoco lo alterará con acusaciones, necesita resolverlo lo antes posible, se acerca a él y lleva su mano a su hombro mientras lo palmea.
—Yo me hago cargo ahora viejo, ve con mamá, descansa. — Erasmo se desconcierta y coloca los documentos sobre el escritorio.
—Hijo, cometí un error y debo hacerme cargo de ello. — Asume su responsabilidad, no quiere quedar como un mal padre, incompetente, mucho menos cuando le dio la confianza que no le da a todos.
—Si estás bien, yo lo estaré, se nota que no has descansado bien los últimos días, necesitas recuperarte, ve a casa, yo resolveré todo aquí.
Erasmo asiente no muy convencido, sale la oficina, Baltasar toma el documento en sus manos, esta situación se ha vuelto personal ¿Para qué quiere su empresa? Agotado, se lanza en la silla, se lleve la mano a la cabeza al sentir un poco de jaqueca, se truena el cuello, toma el intercomunicador y marca a su secretaria y asistente personal.
—Jane concreta una cita con Electra Farmer, la quiero para ayer ¿Entiendes a qué me refiero?
—Si señor. — Su voz se escucha temblorosa, no quiere darle motivos a su jefe de ser despedida.
—Manda a una empleada, quiero que limpien toda mi oficina ahora mismo. — Todo el desastre lo abruma aún más, su oficina está hecho un asco, necesitan que la dejen como nueva mientras él resuelve ese inconveniente, luego se encargará de revisar todos los documentos que hay alrededor, quiere saber en qué estado se encuentra su empresa, después de lo sucedido con las acciones podría esperar cualquier cosa.
—Enseguida señor. — Corta la llamada.
Minutos después su puerta es tocada, por ella entra al Jane, por su rostro decaído, imagina que le trae malas noticias.
—La señora Electra, se niega a verlo, tiene múltiples reuniones que no puede posponer, programó una cita para dentro de una semana. — Baltasar toma en sus manos la carpeta y busca la salida, se detiene en la puerta para darle las últimas indicaciones a su asistente personal.
—Organiza todas esas carpetas en un solo lugar, la persona de limpieza que se encargue de ordenar todo, no quiero nada fuera de lugar, ¿Entendido Jane?