Casandra comienza a molestarle su forma de ser, lo que antes le parecía normal ahora le irrita. Decide no darle más largas a la conversación, no quiere arruinar una noche en una llamada que no los llevara a nada. —Está bien mi amor, te amo, debo descansar, mañana tendré una agenda muy apretada. — La conversación se volvió agotadora física y mental, hasta sus manos se han entumecido de tanto apretarlas conteniéndose de decir cosas que luego se arrepentirá. —¿Ahora me cortas? — Casandra le dedica una leve sonrisa, no quiere continuar la llamada, le lanza un beso de despedida. —Buenas noches, amor. — Corta la llamada. Se lleva las manos al rostro mientras se sienta en la orilla de la cama, suelta el aliento, mientras su mente da vueltas y los nervios golpean su cuerpo, algunas veces no lo

