Varios días han pasado desde que llegué a vivir con mamá, Vivian y compañía. Aunque al principio todo fue atropellado, lo cierto es que ahora si me siento tranquila. Claro que después de tantos eventos me tocó llamar a mi abuela para informarle de todo lo que hice, y casi se le sale el corazón cuando supo que casi pierdo el control por estar pensando. Ella nunca se ha opuesto a que yo esté con mi madre, pero se preocupa de todo lo que puedo hacer de manera inconsciente. Se tranquilizó cuando supo que estaría bien con la vigilancia de Philip porque parece ser alguien especialmente perceptivo a como me siento.
No sé muy bien como sentirme cuando estoy con él, su presencia es normal y relajante, y ciertamente se ha ganado mi confianza y respeto, pero cuando trato de verlo como a un oficial superior, hace algo que me recuerda que puede ser como un segundo padre y me hallo tan cómoda que no me desagrada la idea. Claro que ahora entiendo porque Vivi lo idolatra tanto, porque nunca verá al capitán actuar como él. No es hombre de dar cariño, pero siempre sabe recompensar cuando alguien hace algo bien, es muy rudo con su habla, su presencia es asfixiante, y nunca mostrará en el rostro algo que indique lo que siente. Definitivamente son muy diferentes. Pero si hay algo que le agradezco a Philip es que no rebaja a mi capitán ni lo insulta, más bien, cuando hablamos de él, siempre parece triste por alguna razón.
En cuanto al colegio, resultó que el director y creador era un conocido de mi abuela, a quién ella obligo para que aceptara a chicas y dejara a Vivian bajo su cuidado. Fue justo como lo había sospechado. Mi abuela tiene un poder increíble sobre todos. Afortunadamente este director estaba especialmente feliz de recibir a su tercer índigo de tercera generación, especialmente porque soy la nieta de la gran doctora Elizabeth, su amor imposible. La verdad es que no tengo interés en esa historia, así que decidí ignorarla y mantener un perfil bajo. En el comité los chicos no están del todo cómodos con mi presencia, pero me aceptan como parte del equipo, y están felices por no lidiar con las quejas del cuerpo de estudiantes femeninas, las cuales sí que estaban sufriendo con la presencia de los chicos. Todavía no sé cómo se tomarán el cuerpo masculino la noticia de que estaré vigilando sus pasos, pero valla que voy a disfrutarlo. Hoy por fin comienzan las clases de forma oficial, y la verdad no sé qué voy a aprender en ese lugar porque mis estudios los llevaba adelantados en la base, pero el conocimiento nunca está de más.
Respiro profundo mientras me veo en el espejo. Llevo una camisa blanca, sobre ella tengo un chaleco de vestir con tonos índigos y un moño a juego, una falda corta que me llega a medio muslo de tabla de color negra, con medias blancas hasta el muslo que dejan solo una pequeña franja de piel a la vista. Llevo el cabello recogido en una clineja de lado, unos sarcillos sencillos de color negros y llevo muy poco maquillaje, después de esa interminable charla que tuve con la vendedora, no quiero que Vivian piense que perdió su tiempo al intentarme instruir con su sentido común.
Definitivamente no puedo ser egoísta con ella.
Una vez estoy lista camino hacia la planta baja de la casa, dónde todos están esperando a verme con el uniforme puesto en mi primer día de clases. Apenas estoy en la escalera, mamá toma una foto haciendo que sonría divertida.
—Estás hermosa. —Dice feliz abrazándome —. Valió la pena el gasto.
—Por supuesto. —Apoya Philip —. No hay nada más hermoso que ver a un c*****o convertirse en una flor.
—Aunque en realidad Sandra es una rosa muy espinosa. —Bromea Andy, haciendo reír a todos.
—Sandra, aquí tienes la cinta que te representa como parte del comité. —Dice Tom colocándomela —. Con esto tienes autoridad de hacer muchas cosas, pero no te aproveches de eso.
—Pero ¿qué voy a hacer si las chicas me pagan soborno? ¿No se supone que mi autoridad es para dejarlas hacer lo que quieran? —Bromeo un poco, pero ahora que él ya está más acostumbrado a mi forma de ser solo suspira.
—Será un último año movido. —Dice Ted, consolando a su hermano y después nos ve a todos —Vamos, no se vería bien que lleguemos tarde en nuestro primer día.
Asentimos y caminamos hacia la salida para subirnos al auto de Philip, quién se tarda un poco más en despedirse de mamá. Algo que he podido comprobar en el tiempo que llevo aquí es el amor que se tienen ellos dos. A veces me incomodan mucho sus muestras de afecto porque veo lo que ocurre en sus cuerpos, más no me molesta que sean así porque la verdad es que romances así ya no se ven. Desde que se descubrió el gen índigo, muchos quisieron poseerlos, pero después de la guerra pareció que se había retrocedido en el tiempo porque todo el mundo buscaba la forma de emparejar a sus hijos e hijas con índigos fuerte, dejando a muchos en la tristeza de un hogar destrozado. Pero este no es el caso de ellos, y es una de las razones por las que Philip se ha ganado mi respeto.
—Perfecto, vamos a llegar tarde por culpa de tu entrenador Vivi. —Digo para romper la escena romántica entre Philip y mi mamá, pero solo lo hago por amor al arte de molestar.
Ambos adultos me ven divertidos, ya que supongo que no había nadie que los interrumpieran antes de mí llegada. Philip le susurra algo a mamá en el oído que la hace sonrojar, haciendo que yo aparte la mirada e ignore por completo la escena. No sé qué le dijo, y tampoco lo quiero averiguar, pues de verdad es muy incómodo saber las intenciones de sus palabras. Él por fin se sube al auto y nos ponemos en marcha. El viaje se hace rápido, pues entre tanta charla, me distraigo tanto que ni siquiera me da sueño. Llegamos al estacionamiento destinado para profesores, donde muchos me ven con curiosidad, y solo una profesora se acerca con otras intenciones.
—Buenos días entrenador Harper. —Saluda la profesora, vestida de manera muy insinuante.
—Señorita Blanch. —Responde Philip con un gesto y después se dirige a nosotros cuando Mint termina de bajar —. Espero disfruten de su primer día, pero no vallan a excederse. Sandra, si me necesitas, estaré en el salón del club. Mint, Sandra estará en el mismo salón que tú, pero por favor no te aproveches de ella para tomarte la libertad de corregir a tus profesores y molestar a tus compañeros. —Ignora a la profesora por completo.
—Está bien. Cuanto contigo Sandy. —Dice este tomando mi mano, luego ve a la profesora —. Pero no quiero que ella me de clases, porque no tiene ningún conocimiento en particular que me interese.
Obvio la mujer se enoja, y no dice nada porque está Philip, pero a todos nos causó gracia su incomodidad por las palabras de la mini copia. Al final decidimos separarnos, yo iría con Tom al salón del comité después de las primeras horas de clases, lo que significaba vigilar a Mint durante todo el tiempo que estuviéramos juntos.
Lo cierto es que pasar tiempo con Mint es muy relajante, como todo intelectual, si no hay un tema que le interese, se queda cayado estudiando sus alrededores. En la primera clase, donde él es único niño, y el único que levanta la mano para dar la respuesta, hace que todos se sientan molestos con él por ser un pequeño genio, incluso entre los otros intelectuales. Obvio no repararon en mi presencia porque pensaban que también estaría molesta, pero no hay nada más encantador que ver a un genio decirte en la cara que no sabes nada.
A la llegada del profesor de química, quién parece haberse graduado de la universidad hace poco porque se le nota muy nervioso, comienza dando la clase trabándose de vez en cuando en sus palabras, pero Mint no se resiste más, se escabulla de mi vigilancia y lo interrumpe. Acción que solo aumenta la molestia de sus compañeros.
—¿Es esto lo que quería enseñarnos hoy? —Dice cuando ha terminado de poner en la pizarra virtual todo el contenido —. Este es un contenido sencillo y pensado para nuestro nivel educativo, así que por favor deje los nervios y hable bien para que podamos entender.
—Claro, muchas gracias. —Responde este sorprendido y carraspea un poco para luego terminar la clase con el ánimo por los suelos.
No hace falta decir que todos se sienten incomodos por la presencia del pequeño, tanto como para querer acometer contra él. Así que para protegerlo me acerco a él y le doy un pequeño golpe en la frente que sorprende a todos.
—Philip te dijo que no debías aprovecharte de mí para interrumpir la clase. —Digo de brazos cruzados, dando a entender que estoy "molesta" —. Entiendo que querías ayudar al profesor a desenvolverse porque es un tema que te interesa, pero no debes interrumpir de esa manera. Hay formas de pedir permiso y comunicarse, como cuando nos conocimos.
—Pero, no todos aceptan que hable. —Dice frustrado tocándose la frente, percibiendo la molestia de sus compañeros.
—Eso es solo porque creen que eres un presumido. —Lo abrazo a mi pecho, causando que las tres chicas del salón se sientan con la necesidad de protegerlo, pues da la impresión de ser un pequeño abandonado —. Tranquilo. Está bien que te guste lo que aprendes y que quieras compartirlo con los demás, pero como te dije, siempre hay una manera de comunicarse y no es interrumpiendo a la fuerza ni dando únicamente tu punto.
—Está bien, tendré más cuidado con mi conducta. —Dice correspondiendo al abrazo, dejándose llevar por el cálido contacto —. Sandy, hueles igual al sol. —Habla muy cómodo, pero entonces se separa y me ve nervioso —. No que tú seas literalmente el "sol", es solo una forma de hablar para referirme al proceso químico que ocurre en la ropa cuando...
—Entiendo, gracias por el alago. —Interrumpo sonriendo, sí que es tierno —. Tengo que irme al salón del comité, pero temo dejarte solo.
—No te preocupes por él, nosotras podemos vigilarlo. —Dice una de las tres chicas del salón de clase —. Es solo un pequeño que no sabe comunicarse, pero le gusta compartir todo lo que aprende y por eso habla mucho en clases e interrumpe. Es tan tierno.
—Pero, lo menos que quiero es molestarlas. —Intenta rechazar Mint, causando que las chicas quieran abrazarlo.
—Entonces lo dejo en sus manos, por favor ténganle paciencia. —Digo a las chicas y me acerco a ellas —. No le gusta mucho el contacto físico, así que no lo abrasen todavía, ¿de acuerdo? —Susurro y ellas asienten de forma seria —. Gracias chicas, prometo pagarles. Mint, recuerda lo que hablamos.
—Sí, cuidado por los caminos. —Dice el pequeño un poco sonrojado, emocionando a las chicas
—Será un placer cuidarte pequeño. —Dice la chica acercándose a él —. ¿Podrías explicarme esta parte de la clase?
Salgo del salón de clases con una sonrisa de triunfo mientras escucho como Mint habla emocionado. Una vez más se prueba mi teoría de que las mujeres tenemos ese instinto materno que nos empuja a proteger a los más pequeños, y aprovechándome de eso, hice que las tres chicas quedaran encantadas con él. Teniendo en cuenta que los chicos, por más que quieran de vuelta su ambiente masculino para sentirse cómodos, se sienten atraídos a las chicas y querrán llamar la atención de estas. Lo que significa que no intentaran hacer nada contra Mint, o se ganaran el odio de las féminas del salón, especialmente el mío.
Sigo pensando, que soy excelente en mi trabajo.
—Bonita sonrisa de superioridad Sandy. —Susurra Roko en mi oído tomándome de sorpresa, pues no había sentido su presencia —. ¿Algún plan resultó como querías? —Sonríe divertido mientras detenemos nuestros pasos.
—Se puede decir que sí. —Digo poniendo las manos en los bolsillos que están escondidos en la falda, correspondiendo a su sonrisa —. ¿Vas al salón del comité?
—Claro. A partir de mañana empieza la semana de bienvenida y vamos a estar muy ocupados. —Habla comenzando a caminar mientras voy a su lado —. En la semana de bienvenida muchos clubes hacen reclutamientos, y mientras más miembros y reputación tengan, mejor será el presupuesto que la escuela les dé. Aunque, todo ha sido muy justo desde que Ted es el presidente.
—Entiendo. —Asiento mientras veo a mi alrededor, a pesar de todo, la vista desde los amplios ventanales que están en los pasillos, es muy hermosa.
—Por cierto, ¿cómo te permitieron venir a vivir con Casidic? Estaba seguro que nunca saldrías de la base. —Dice para seguir haciendo conversación.
—No fue fácil, especialmente porque el rey y el capitán me ponían muchas trabas. Pero logré superarlas gracias a la abuela, aunque no pude deshacerme de mi título.
—"La Princesa de Fuego" no puede desaparecer, se supone que es la mano derecha de "Él hijo de la Naturaleza". —Guiña un ojo divertido, dándome a entender que lo supo todo el tiempo —. Pero ciertamente me tranquiliza verte de nuevo como "Sandra". —Sonríe feliz.
Verlo mientras sonríe de manera tan brillante siempre se ha sentido bien.
Cuando era pequeña solo podía estar tranquila cuando mamá y Vivi estaban conmigo y las veía sonreír, pero sentía un gran vacío porque pensaba que estaba sola con mis habilidades. Aunque tenía a la abuela y al capitán, no podían entender mi sentir. Hasta que un día rompí las reglas y me escapé de mi habitación después de la hora de dormir, me sentía asfixiada y necesitaba alejarme. Afortunadamente el capitán no estaba en ese tiempo porque estaba en una misión, sino me hubiera castigado por lo que hice. Caminar por la base no estaba mal, pero había un área a la que no podía entrar, y claro que como toda niña de tres años me acerqué a ese lugar por curiosidad. Lo que no sabía es que en esa área estaba Roko, quién debido a lo grande de sus habilidades perdía el control con mucha facilidad. En tres años las únicas personas que podían acercarse a él eran mi abuela o el rey, pero ambos no podían estar todo el tiempo con él ni enseñarle lo más importante del crecimiento, el contacto humano. Así que cuando me adentré en su área lo primero que hizo fue ocultarse de mí. No fue fácil ganarme su confianza, y por varios días intenté muchas cosas, pero como todo niño curioso se acercó poco a poco, y solo pude verle la cara por primera vez cuando le mostré un holograma de mi familia. Después de eso todo fue más fácil entre nosotros, y aunque mi abuela se enteró de lo que hice, al ver el progreso de él decidió dejarme seguir viéndolo bajo estricta vigilancia. Luego le presenté a Vivian, y las cosas fueron mejorando. Ella hizo un mejor trabajo que yo enseñándole las cosas pasivas y lindas de la vida, como el sonreír cuando estás feliz. Durante cinco años fuimos muy unidos, hasta que lo adoptaron porque decidió estar en una familia, y esa última sonrisa fue tan brillante como las que me muestra desde que llegué. Pero bajo ninguna circunstancia voy a hacerle saber que es una debilidad para mí, porque sé que es tan importante como mamá y Vivi. Por lo que me encojo de hombros dando a entender que me da igual, causando que ría divertido. Cuando llegamos al salón del comité veo a una chica quejarse con Tom por algo, y este me ve como si viera la luz divina. Sé que no tengo que ser una genio para saber que es uno de los trabajos de los cuales me voy a encargar, pero definitivamente él dijo algo que a ella no le gustó y ahora está sacando su frustración con él porque sus gritos se escuchan desde afuera.
—Sandra, necesito tu ayuda. —Pide desesperado, aunque trata de verse calmado —. Ella es Elena, dirige el club de kendo, y parece que tuvo un altercado con uno de los chicos.
—¡¿Parece?! —Dice Elena indignada, sosteniendo una espada de bambú rota.
Sé que para él quizás el problema no sea tan grave, y tal vez no lo sea, pero debería saber que decir frente a las chicas para que estas no lo ataquen. Su elección de palabras es entendible, pero no es correcto decir eso cuando tienes a alguien que en este momento no entiende de razones.
—Por favor discúlpalo, todavía no sabe hablar con las chicas. —Interrumpo lo que ella le iba a decir, pues parece que tiene mucho estrés acumulado y lo quiere descargar con él —. Acompáñame para que podamos hablar. —Señalo un sillón —. Roko, ¿podrías por favor traernos bebidas y bocadillo? —Pido mientras acompaño a Elena.
—Claro, no hay problema. —Dice tranquilo.
Lo bueno de tener un salón propio es que cuentas con los implementos necesarios para hacer sentir cómo a toda persona que venga a pedir ayuda. Entrando se encuentra una mesa de reuniones para los miembros principales, mientras que en la esquina izquierda de la parte interna está el escritorio de Tom para organizar las notas de cada caso. Pero lo verdadera identidad del salón del comité está en lado derecho, con un dispensador de comidas y bebidas, y un juego de muebles con una mesa para café en el centro. Claro que no se sentía tan relajante como ahora porque los chicos no limpiaban, pero creo que entendieron la indirecta de que me gusta la limpieza cuando los amenacé con un gesto que decía que los castraba sino limpiaban. Elena me ve sorprendida, más no sé si por el lugar o porque me parezco a Vivi, pero no hay duda de que ya se está sintiendo mucho más calmada mientras me siento a su lado, pues necesito que baje la guardia para que pueda hablar. Por alguna razón ella se sonroja un poco, pero su sistema me dice que ya está más tranquila desde mi intervención. Roko deja las bebidas en la mesa para el café y se sienta en un mueble individual para escuchar la conversación.
—Es sorprendente el parecido que tienes con Vivian, pero eres muy diferente. —Dice saliendo del estupor.
—Me lo dicen mucho. —Digo tomando la taza para beber té —. ¿En qué puedo ayudarte?
—Bueno, los chicos del club de kendo rompieron nuestras cosas. —Acusa mostrándome la espada de bambú.
—Perdón por lo que voy a decir, pero ¿cómo puedes estar tan segura? —Pregunto extrañada, pues la espada no tiene las huellas de nadie más que las de ella.
—Últimamente mi club está ganando muchas competencias, así que estamos atrayendo a cada vez más personas porque nuestro club es mixto. Pero los chicos constantemente están acosando a nuestros miembros femeninos y crean rumores molestos. —Dice frustrada, pero no está gritando y eso es un avance —. Hasta que un día nos amenazaron diciendo que iban a hacer todo lo posible para expulsar a las chicas del club, y hemos encontrado muchas veces notas escritas que dicen que deben expulsarnos, o algo malo iba a pasar. —Me ve con tristeza y luego mira la espada —. Las ignorábamos, pero hoy cuando llegamos estaban todas nuestras cosas destrozadas, y los únicos que desean que nos vallamos son ellos.
—Entiendo, si ya habían amenazado es normal señalarlos como los culpables. —Digo pensando en sus palabras —. Pero hay algo extraño.
—Es verdad, por más que quieran que cierren, enviar amenazas escritas es algo que no se ve desde el siglo XXI. —Apoya Roko —. Además, a menos que sean mafioso, no sería lógico que quieran destruir sus cosas.
—Es verdad. Sería más provechoso que robaran las cosas como lo que pasó con el club de Vivi, pero no deben tener la necesidad. —Señalo y veo a Roko, quién está serio y pensativo —. ¿Ha sucedido algo parecido antes? —Pregunto viéndolo.
—Si. —Dice serio —. Hemos recibido varias quejas de los clubes, sean femeninos o que tengan chicas como miembros; roban o rompen las cosas de ellas, las denigran con rumores, o las amenazan; todas las características coinciden, pero no hemos logrado dar con los que cometen el crimen.
—Siempre pensamos que son los clubes enemigos o los miembros masculinos, pero nunca encontramos nada. —Dice Dan acercándose a nosotros.
—Y eso que me habías sorprendido con tus habilidades de percepción. —Digo malvada, causando un sonrojo divertido en su cara —. Pero si no son los del club rival ni los chicos, ¿quién más estaría interesado en cerrar los clubes femeninos? —Apenas planteo la pregunta Roko me ve sorprendido, pero me concentro en beber mi té —. Tengo una teoría, pero quiero que me confirmen algo, ¿están los clubes femeninos ganando prestigio en sus competencias?
—Lo cierto es que sí. Desde que las chicas llegaron y empezaron a tener más y más méritos, la actitud de los clubes empezó a cambiar. —Señala Dan —. Los chicos empezaron a esforzarse más porque no aceptaban que las chicas se llevaran todo el crédito.
—Elena, ¿siempre la relación en el club fue tan tensa? —Pregunto viéndola mientras tomo un bocadillo.
—Al principio era lo normal del deporte, ya sabes, esas promesas de "te voy a vencer". —Acepta un bocadillo que le ofrezco —. Pero después de que ganamos la tercera competencia local, simplemente cambiaron y empezaron a vernos con más recelo y enojo. —Responde esta extrañada.
—Ciertamente es un cambio extraño. —Murmura Dan, y me ve pensativo —. ¿Crees que alguien externo está influenciando en la conducta de los chicos?
—Eso ya lo había pensado. —Dice Tom acercándose, haciendo que Elena se tense —. Con tantos cambios de actitud es posible que un psíquico interfiera, el problema es que la única persona que puede hacerle frente es muy conocida. —Señala a Roko.
—Roko, ¿qué descubriste, y por qué no has dicho nada? —Pregunto viéndolo de forma fija, pues si se sorprende y se tensa a la mención del tema, es porque sabe algo.
—Creo tener una idea, pero no quería decir nada hasta Estar Completamente seguro. —Dice rendido, ganándose la mirada molesta de Tom por ocultar información importante —. Definitivamente no puedo con tu mente.
—Por supuesto. —Digo orgullosa mientras tomo la espada de bambú de la mano de Elena y la reparo con mi habilidad —. Por ahora trabajaremos en tu caso, y analizaremos lo que tenemos a la mano. Así que no te preocupes. Además, repararé las cosas para que puedan entrenar hoy.
Elena me ve conmovida y toma mis manos.
—Gracias Sandra, estaré en una eterna deuda contigo. —Dice mientras trata de retener las lágrimas —. No dudes en venir conmigo si me necesitas, te doy mi palabra que haré lo que pueda para que no te arrepientas de haberme ayudado.
—Más te vale, porque nada de lo que hago es gratis. —Sonrío de manera brillante, segura de que nadie vendrá a buscarme sino está dispuesto a pagar —. Vuelve con tus compañeros, y déjanos trabajar.
—Sí señora. —Dice levantándose, toma la espada y se acerca a la puerta —. Hasta luego. —Se despide.
—Siempre me sorprende como puedes ser capaz de usar la psicología. —Admira Roko.
El lavado mental no es algo que se haga tan fácil y rápido, pero cuando suples una necesidad, eres amable y das a entender a una persona que puedes ayudarla, o que eres su única opción, es relativamente más sencillo manipular a alguien. La idea es aprovechar que todos, al no conocerme, me comparan con Vivian buscando similitudes más allá de las físicas, por lo que no puedo comportarme con una gran maldad o corro el riesgo de poner en alerta a todos. Por ahora necesito ganarme su favor, ponerlos a todos de mi lado y después mostraré que no vale la pena ir contra mí. Todo esto lo hago con la finalidad de estar tranquila en este lugar, y si hago que me deban unos cuantos favores, tendré tanto informantes como manos extras para hacer el trabajo en el comité.
La mente humana es un pozo sin fondo que vale la pena descubrir.