Sandra, lucha

4616 Palabras
—Ese fue e un buen revés. —Digo alzando las manos en son de tregua —. Creo que ahora entiendo que magia usaste para engatusar a mi madre. —¡Elizabeth! —Dice ella apenada, a lo que solo le guiño un ojo divertida mientras Philip ríe —. No pensé que lo atacarías apenas lo conocieras. —Tranquila mamá, Sandra se contuvo. —Dice Mónica y señala a los hijos de Philip —. Primero deberías presentarlos, y después te preocupas por lo que diga Sandra. Aunque, ella prometió portarse bien. —Habla dándome una orden muda. —Por su puesto. Lo siento chicos, no quise dejarlos de lado. —Dice mamá viéndolos. —Es entendible, no te preocupes. —Dice el que tiene los ojos índigos, y apenas los conecta con los míos, estos brillan y le empieza a sangrar la nariz —. ¿Pero qué...? —Se queja agachándose por el dolor. —No debió intentarlo. —Suspira mi tía mientras saca el ungüento especial y me lo ofrece —. Sabes que hacer. Viendo como mamá, Vivi y todos los demás se preocupan por él, acato la orden de mi tía mientras tomo un poco del ungüento. Me acerco a él contra las protestas silenciosas que hace su hermano el guerrero, hago que cierre sus ojos poniéndole el ungüento y absorbo su dolor haciendo que el sistema nervioso entienda que todo está bien. Poco a poco vuelve a recuperar el color y se le ve bien. —La próxima vez, si no tienes algún tipo de experiencia, será mejor que no vuelvas a leerle la mente a un natural. —Aconsejo, ganándome su cara de sorpresa y de todos los demás, por lo que me volteo a ver a mi madre —. ¿Nunca les dijiste que soy una natural? —No podía. Estaba en la cláusula de confidencialidad. —Dice mamá apenada, provocando que maldiga internamente a los viejos —. Lo siento Ted, ¿te sientes mejor? —Sí. El dolor pasó y ya no sangro. —Responde este tranquilo y me ve a los ojos sin activar su habilidad —. Perdón, creo que al intentar leerte la mente te incomodé. —Peor fue lo que te ocasioné, así que no te preocupes. Te recomiendo descansar, de seguro recibiste mucha información. —Digo poniéndome de pie, sintiendo un pequeño pinchazo en la cabeza por haber absorbido su dolor. —Auch. —Se queja Vivian sobando su sien —. Parece que de verdad te hizo sentir mal causar dolor sin querer. —Dice viéndome, por lo que volteo la cara para que no vea que tiene razón, pero ella solo sonríe —. Philip, lleva a Ted para adentro con mamá, yo me encargo de las presentaciones. —De acuerdo, te lo encargo. Los esperamos adentro. —Dice este poniendo el brazo de su hijo sobre sus hombros para llevar su peso. —De acuerdo... —¿De verdad eres una natural? —Interrumpe el guerrero a Vivi, mientras me ve fijamente conteniéndose. —Él es Tom, el segundo hijo de Philip. Es algo desconfiado al principio, así que perdónalo. —Dice Vivi apenada. —Tranquila. Yo también lo sería si alguien te lastima. —Digo acariciando su cabeza, y como tengo ganas de molestarlo por interrumpir a Vivian, sonrío maligna —. Creo que para responder tu pregunta tendría que mostrarte mi marca, ¿verdad? —Insinúo, haciendo que todos se rían divertidos por la cara roja de este. —De verdad eres algo maligna. —Dice el chico con apariencia salvaje —. Soy Andy. —Se presenta y señala al chico y al niño que tiene al lado —. Tal vez conozcas a Greg, y este es Mint. —Apura las presentaciones. —Mucho gusto. —Digo cuando los veo, pero noto que el niño se remueve inquieto —. ¿Estás bien? —Pregunto viéndolo fijamente. —Me gustaría hacerte varias preguntas, pero no sé si eso te molestaría. —Dice este algo tímido. —Mint es un intelectual. Creo que tiene curiosidad sobre muchas cosas sobre ti. —Dice Vivi sonriendo de manera dulce y se acerca a Mint para tomarlo en brazos —. Qué bueno que pudiste refrenar tu curiosidad para no incomodar a Sandy. Eres un buen niño. —Lo abraza con cariño mientras besa su mejilla. —Por ahora entremos, y si llegamos a un punto que no pueda tocar, dejaré de responderte. —Digo alborotando el cabello de Mint, ganándome una sonrisa brillante de este. —Está bien. Vamos adentro. —Dice el guerrero, cansado de que lo ignoremos. Veo a todos entrar mientras me quedo unos segundos con mi tía, pues se nota que todos ya se sienten como una familia. —Mónica, —llamo su atención —, creo que estoy invadiendo. —Por ahora te sientes así, —pone su mano en mi hombro —, pero ya verás que tú también formaras parte de esta familia. —Tranquiliza con una sonrisa. Caminamos hacia el interior de la casa, y me quedo sorprendida, pues el lugar es bastante espacioso y funcional, además de tener un diseño abierto en toda la planta baja. Camino hacia lo que creo que es la sala debido a que tiene varios muebles acomodados frente a una chimenea en donde todos me esperan. Cuando me siento, no puedo evitar ver a mi alrededor notando las imágenes holográficas que muestran fotos familiares que combinan muy bien con el decorado de la casa. De hecho, no es necesario encender la luz porque todo lo que se necesita es correr las cortinas para dejar entrar la luz, y eso que ya está próximo el atardecer. Veo a mamá y a Philip bajar por las escaleras junto a una IA vestida de mucama. Noto a mamá más tranquila ante el hecho de haberles ocultado mi habilidad índigo, de seguro habló con Philip para calmar su conciencia culposa por los tratos de mí abuela. —Me gustaría poder hacerte varias preguntas, pero no sé por dónde empezar. —Dice Mint llamando mi atención, quién se ve ansioso por hablar mientras Vivi lo sigue teniendo abrazado. Sonrío enternecida, pues a mí también me gustaría consentir a un hermanito. —Responderé la pregunta que me hizo tu hermano y partimos de ahí, ¿qué te parece? —Propongo y este asiente —. Sí, soy índigo natural. —Entonces, ¿cómo es que Vivi y mamá están vivas? —Pregunta directo, haciéndome sonreír porque todos preguntan lo mismo —. No me malentiendas. Me gustan que estén vivas, pero...—Se remueve sin saber que decir. —No absorbí la vitalidad de ellas. Según mi abuela, tengo tanta habilidad que lo dominé antes de nacer y absorbí la vitalidad necesaria de todo lo que me rodea. —Explico, pero no parece satisfecho con esa respuesta —. Lo siento, pero no puedo decirte más. —Entiendo. —Dice no muy satisfecho y después me ve a los ojos —. ¿Qué le paso a Ted, y por qué? —Ted es un índigo psíquico, pero todavía no tiene su habilidad muy desarrollada, por lo que cuando intentó leerme la mente se forzó demasiado y le pasó factura. ¿Por qué? Es más fácil de explicar. —Digo recibiendo una taza de café por parte la mucama —. Por ejemplo, imagina que la mente de Ted es esta taza y que la mía es la jarra. Puedes poner el contenido de la jarra en la taza, pero nunca lo podrás vaciar por completo porque la taza tiene un límite. Eso fue lo que pasó con tu hermano, intentó leer más allá de lo que su capacidad le permite. —Tomo un sorbo de café —. Claro que puede entrenar y desarrollar su habilidad para intentar leerme la mente, pero no es algo recomendable debido a los efectos que esto puede causar a su cerebro. —Entiendo. La habilidad principal de los psíquicos reside en sus cerebros, si lo fuerzan demasiado lo van destruyendo poco a poco y pueden perder sus propias capacidades físicas. —Dice Mint meditando lo que le digo —. ¿Qué hiciste para que él no sufriera? Por mucho que lo pienso, él no se hubiera curado tan rápido. —El ungüento que le puse fue hecho con mi ADN, a quién se lo aplique puedo intervenir directamente en su cuerpo y aliviarle el dolor o curarlo, así como hice con Ted. —Explico casi terminándome mi café. —Ya veo. Con tu poder es fácil porque puedes moldear cualquier materia. —Dice pensativo, pero entonces me ve directamente —. ¿Alguna vez tuviste problemas para controlarte? —¡Mint! —Dice Vivian alarmada, pues se ha dado cuenta de lo tensa que me puse por la pregunta —. Sandy, si quieres no respondas. —Esa sí me interesa. —Dice Tom atento —. No me gustaría tener que preocuparme porque ella no se sabe controlar. —Lanza la punta. —No creo que sea muy educado lo que insinúas. —Dice Philip serio, quien se había quedado cayado al vernos conversando. —Pero papá... —Tom. —Lo silencia con una mirada. —Sí tuve problemas. —Respondo a pesar de mi incomodidad, pues creo que merecen una respuesta —. De hecho, si me siento alterada, puedo destruir todo a mi alrededor. Pero, respóndeme algo, ¿alguna vez tú has refrenado por completos tus impulsos? Obvio no me responde y aparta la mirada avergonzado, porque sabe que es verdad. De hecho, no creo que exista alguien en la tierra que sea capaz de tal hazaña. Incluso mi abuela, que tiene más de doscientos años, no ha podido dominarse por completo a sí misma. Tocar ese tema siempre me deja un mal de boca debido a que el problema que tuve fue que casi mato a mi madre. No me gusta tener esa imagen en mi mente, y de verdad quisiera borrarla, pero no creo que nada pueda funcionar. Simplemente paso cada día sobreviviendo a mis demonios y no dejando que me devoren el alma. —Sandra tenía cinco años cuando perdió el control por primera vez. —Habla mamá rompiendo el silencio con su tono de voz tranquilo. —Ma... Ella me interrumpe levantando la mano mientras se acerca a Tom para verlo fijamente a los ojos. —Se molestó con su oficial al mando en esa época porque este me estaba hablando fuerte y me estaba asustando. —Sigue ella con la historia y se levanta un poco la blusa que deja ver el tatuaje de una enredadera que oculta una cicatriz —. Entonces para defenderme ella libero una ráfaga de viento, pero al no saber cómo controlarse cortó las piernas del hombre y a mí lastimó severamente. —Suelta la blusa —. Fue la primera y la última vez que la vi tan asustada, y mi primer instinto fue consolarla, pero como es tan terca como su padre se convenció de que debía alejarse de mí, —ella toma a Tom por las mejillas para la vea a los ojos —, hasta que un día le dije: "te amo porque saliste de mi vientre. Eres mi hija, y sin importar si te ganas el premio noble de la paz, o si inicias una nueva guerra mundial, igual te voy a amar. Así que no tienes derecho a alejarte de mí, ni siquiera por mi propia seguridad, porque como tu madre te quiero conmigo". —Ella lo suelta después de dejar un beso en su frente —. Así que no temas porque valla a salirse de control, ella ya no tiene cinco años. —Finaliza sonriendo de manera maternal. Tom baja la mirada avergonzado y después me ve apenado. —Por favor, discúlpame por haberte incomodado. —Dice inclinando la cabeza. Sonrío maliciosa, pensando en varias maneras de torturarlo por hacer que mamá cuente esa historia, pero ella carraspea de manera sonora borrando mi sonrisa y me acerco a él para darle una palmada fuerte en la espalda. —Tranquilo, mamá ya lo dijo, no tengo cinco años. —Digo golpeándolo tan fuerte que mi mano queda marcada, haciendo que él se queje del dolor. —Podías haberte contenido un poco. El pobre chico está sufriendo. —Dice Mónica divertida. —Quería, pero creí que podría soportarlo. —Ataco sin contenerme, y mamá me toma de la oreja izquierda —. Muy bien no lo vuelvo a hacer. Suelta molesta viéndome seria, pero me escondo atrás de una divertida Vivian haciendo reír a todos para relajar el ambiente. —Por ahora creo que será mejor tratar un tema importante con los adultos. —Dice mi tía levantándose —. A solas, si no es mucha molestia. —Para nada. —Responde Philip —. Chicos, ¿puedo confiar en que no van a hacer nada loco mientras no los vigilo? —No te preocupes, no permitiré que hagan algo loco. —Tranquiliza Vivi, recibiendo una caricia en su cabeza por parte de Philip —. Bueno...Sandy, ¿cuánto tiempo vas a tener puesta esa chaqueta? —Pregunta cuando los grandes se han ido. —No me incomoda tenerla. —Digo guardando mis manos en los bolsillos, pero la mirada de Vivi no acepta un no, así que me la quito para entregársela —. Ya está. La mucama toma mi chaqueta y la guarda en donde creo que van los abrigos. —Por cierto, Vi. —Llamo su atención —. ¿Cómo te va en el equipo de futbol? Apenas termino mi pregunta Tom y yo nos tensamos, y nos asomamos por la ventana mientras que Vivian expresa su felicidad por su club deportivo. Pues fue tan solo un segundo, pero sentí una presencia peligrosa. Veo a Tom buscando respuesta sin escuchar a Vivian realmente, pero este niega de forma imperceptible dando a entender que este no es el momento. Asiento aceptando su respuesta y veo a mi hermana ignorante de lo que sentimos, pero no es la única, los demás están distraídos escuchándola hablar. —... entonces al fin tenemos equipo para enfrentarnos a otras escuelas. Pero todavía no nos han aprobado porque los machistas de la asociación de clubes siguen "debatiendo"—marca las comillas —si es una buena idea. Pero si tú te unes a nosotras estoy segura de que no tendremos problemas con ellos. —Lo siento Vivian, pero no me gusta el futbol. —Digo rompiendo su ilusión, pues solo me quiere para intimidar —. Sé que no es fácil luchar contra una ideología arraigada, pero sí peleo tus batallas, no vas a ser capaz de crecer. —Pero... —Hace un puchero inconforme —. ¿Entonces cómo vamos a pasar tiempo juntas si no hacemos cosas juntas? Quiero recuperar el tiempo. —Eso es ilógico Vivi. —Señala el pequeño Mint —. Una vez se va el tiem... —Es en sentido figurado, no era literal. —Interrumpe Greg divertido, y me ve fijamente —. Por su porte y presencia creo que quedaría bien en el comité de disciplina. —¡Es verdad! —Dice Vivian emocionada —. Al no haber chicas que puedan pasar la prueba de Tom en el comité, todas estamos siempre bajo el control de los chicos. Pero si tú te unes, tendremos algo con que aprovecharnos para que las chicas no seamos aplastadas por la "autoridad" de los chicos, y así sentir que tenemos una fuerte aliada. —¿Acaso era un colegio masculino? —Pregunto a Tom con los brazos cruzados. —Cuando Vivian llegó se decidió hacerlo mixto, pero la población masculina sigue reinando. —Responde apretando el puente de su nariz, lo que me hace pensar que no es la primera vez que lo discuten —. Es cierto que muchos clubes femeninos se han formado, pero a las chicas se lo ponen más difícil. Lo que incluye también pertenecer a un club o a un puesto honorario. —¿Cómo es el comité? —Pregunto curiosa, si Vivian ha dicho "autoridad", es porque debe ser algo... —Básicamente somos la policía del lugar. Debido a que muchos no están de acuerdo con la presencia de las chicas, se nos autorizó usar la fuerza de ser necesario. —Responde aclarando mi duda, y lo veo fijamente mientras sonrío como Vivi, haciendo que se sienta incomodo —. Estas considerándolo, ¿verdad? —Claro. Crecí en una base donde cada día tenía que sobrevivir, así que no soy el tipo de chica que se quede quieta y apacible. Además, si alguien me busca pelea, feliz estoy de dársela. —Sonrío. —No me parece mala idea. —Escucho que dice Ted desde las escaleras, teniendo mejor cara que cuando llegué —. Prefiero que pelee teniendo la autoridad, a tener que lidiar con las quejas de todos porque ella no se deja amedrentar. Además, ella solo necesita tu aprobación y la mía, y yo estoy de acuerdo. —Está bien. —Dice Tom alborotando su cabello —. Pero quisiera probar tus habilidades, tan solo para estar seguros. Si voy a enviar una chica a proteger a otras, tengo que tener claro que tanto potencial tiene. —¿Así que ya decidieron unir a Sandra en el comité de disciplina? —Pregunta Philip bajando la escalera, siendo seguido por mamá y Mónica, quien ya no tiene el maletín —. Me parece buena idea, pero ella se enfrentará a mí, temo por Tom. —¡No soy débil papá! —Grita este indignado. —Lo entenderás cuando lo veas. —Acaricia el cabello de Tom —. ¿No hay problema? —Dice viendo a mi tía. —Para nada. Desde que aceptó la responsabilidad, ella está obligada a verlo como una figura de autoridad. —Responde Mónica acercándose a mí para darme dos láminas de hierro —. Por ahora puedes usar estas dos, las otras están guardadas. —Guiña un ojo. Estas laminas son mis armas especiales que moldeé a partir del hierro en mi sangre, pues en esa época tenía que sobrevivir como fuera con lo que tuviera a mi alcance. Desde que las creé no he podido separarme de ellas y me siento rara si no las tengo, y lo mejor de todo, puedo transformarlas en lo que sea con tal de cumplir mi misión. Se suponía que solo las iba a tener cerca, pero si mi teniente me las está dando, es porque llego a un tipo de trato con Philip. —Entonces está decidido. —Dice Philip y pone su mano en mi cabeza —. Acompáñame al dojo para buscar mi sable. Al quitar su mano lo veo sorprendida. No solo por el contacto físico que tuvo conmigo, sino porque él dijo "sable". En el mundo militar aquel al que se le entrega un sable se le entrega una tradición donde se simboliza el mando que recae sobre sus hombros. Pues esto representa equilibrio, paz justicia, libertad, cumplimiento del deber y legalidad de la fuerza, y dependiendo de los decorados de la vaina, la hoja y la empuñadura, se sabe que tanto poder tiene dentro del mando militar. Curiosa por saber cómo es su sable, lo sigo hasta el patio de la casa donde se respira total tranquilidad antes de entrar a un dojo estilo japonés. El lugar está hecho de madera desde sus cimientos hasta el techo mientras que el piso está cubierto de tatami y hay unas rendijas en la parte alta de las paredes para dejar entrar el aire y la luz. Al final del lugar se ven tres tipos de espadas; una katana larga de al menos un metro con una curva pronunciada, si mal no tengo entendido, es una katana odachi que fue fabricada por los años mil doscientos. Junto a esta está una espada larga de mano y media que se usaba en el siglo XVI. Y, por último, la que él toma en su mano, es un sable de oficial de alto rango donde la vaina es de azul marino, la empuñadura es igual de azul con detalles plateados, el pomo es plateado manteniendo el grabado del escudo nacional, mientras que el guardamano es de oro blanco con detalles azules; y cuando la desenvaina, se puede leer en la hoja plateada la oración que representa la meta de dicho sable "No me saques sin razón ni me guardes sin honor". Más que sentirme sorprendida, me siento intimidada por el poder que este hombre de presencia normal tiene, pues si tiene tres espadas de diferentes regiones del mundo, es claro que es más hábil de lo aparenta. —Podemos empezar cuando quieras. —Dice sonriendo, para los demás quizás no haya cambiado, pero está claro que ahora sí está en guardia por mi presencia. —¿Puedo confirmar algo antes de entrar? —Pregunto mientras comienzo a quitarme las botas, por lo que él asiente —. ¿Eres intelectual? Asiente mientras mueve su sable en el aire, haciendo que sonría. Una cosa he estado segura desde siempre. No le tengo miedo a los índigos capaces de usar la materia a su favor, o de aquellos que presumen de ser berserkers, o aquellos que pueden adoptar las habilidades de los animales, ni aquellos que leen la mente; contra todos he peleado y siempre logro salir ganando. Pero a los que si temo son aquellos que usan sus cabezas y son capaces de adaptarse a lo que sea con su capacidad cerebral, pues pueden llegar a ser más letales que un guerrero o ver muchas más cosas que un psíquico, y si usan bien sus cartas, pueden incluso hacer temblar a un natural. Sonrío emocionada mientras me siento en el tatami para sacar las botas, pues este combate promete ser interesante. Aunque lo cierto es que no tengo mucha ventaja cuando se trata de enfrentamiento con espadas, no es un estilo que me guste mucho. Pongo un pie en el tatami mientras moldeo una de las placas de metal que tengo en mi mano para transformarla en un sable rojo. Él se sorprende por un segundo, más no sé si es por mi tatuaje del escorpión n***o que me corona como parte del mejor equipo, o porque el sable que tengo en la mano lo moldeé tomando parte de mi sangre. —¿A qué edad te hiciste ese tatuaje? —Pregunta serio. —A los doce, en mi fiesta de iniciación después de pasar la montaña del infierno en el reino índigo. —Respondo caminando hacia él —. En serio no quiero volver a ese lugar. —Murmuro pensando los recuerdos de ese lugar. —Te entiendo perfectamente. —Dice empático, y no creo que finja —. Tom, sirve de juez. Mientras se acerca el segundo hijo de Philip ambos nos ponemos en posición de pelea, tensando el ambiente. Él pone el sable al frente colocando su pie adelante mientras que su mano izquierda descansa sobre su cadera y tiene su pie izquierdo atrás. Por mi parte pongo mi pie derecho adelante mientras mi pie izquierdo se mantiene atrás de manera horizontal y sostengo el sable de manera vertical cerca de mí mientras que mi mano izquierda se empuña en mi espalda baja. Apenas Tom da la señal de inicio ninguno se mueve más que solo para caminar, pues ninguno muestra una abertura por la cual a****r. Con precaución me acerco con pasos cortos, y cuando ya estoy lo suficientemente cerca lanzo un tajo vertical de abajo hacia arriba, pero él lo esquiva con facilidad y busca de a****r mi costado. Sin embargo, paro su golpe con el regreso de mi sable al dejarlo caer de manera vertical, pero fue un error. Salto hacia atrás sintiendo mi mano entumecida, porque intuyo que la vibración de su sable con el mío alteró mis músculos. Viendo que su ataque surtió efecto me ataca recortando rápidamente la distancia blandiendo su sable de manera horizontal, y al ver que no tengo oportunidad de bloquearlo por la velocidad, inconscientemente convierto mi cuerpo en agua por donde va a pasar el sable. Aprovecho su incertidumbre por mi transformación para alejarme un poco, reposicionarme con un giro sobre mi eje y remoldar mi sable en una espada larga y apuntar a su cuello, pero el sable de él ya está amenazando mi corazón. —Duelo terminado. —Declara Tom. Me dejo caer sobre mi peso mientras respiro profundo, pues solo fueron treinta segundos de lucha, tal vez menos, pero exigió demasiada concentración. Pues sentía que era capaz de atacarme desde cualquier dirección en cualquier momento, me tenía en la palma de su mano en todo momento. —Debo felicitarte. —Dice Ted ofreciendo su mano —. Eres la primera persona que resiste tanto frente al Rey de la Espada. —¡¿Philip es el famoso Rey de la Espada?! —Digo sorprendida aceptando su ayuda, ganando la risa divertida de él. —No sabía que mi reputación de la marina había llegado a los confines del mundo. —Dice divertido y pone su mano en mi cabeza cuando ve que me siento frustrada —. Lo hiciste bien, la verdad no pensé que fueras a remoldar tu espada o transformar tu cuerpo en agua para evitar mi ataque. Eres muy ingeniosa y de mente rápida. —Lo cierto es que yo no hubiera durado contra ella en el primer ataque. —Dice Tom, afectado por mi habilidad. —No dejes que eso te desanime hijo. —Consuela Philip alborotando su cabello —. Ella y yo fuimos entrenados para la guerra, tus habilidades son más deportivas. —Sinceramente prefiero el estilo deportivo. —Digo absorbiendo la espada en mi grillete —. Tiene un encanto más... atrayente. —Valla, valla, parece que ya te sientes cómoda Sandy. —Señala mamá con una sonrisa y me abraza desde atrás —. No te había visto consolar a nadie por superarlo en algo. No digo nada y controlo a tiempo el sonrojo que amenaza con cubrir mi cara, pero la sonrisa de Vivi con su sonrojo de orgullo me delata por completo. Con suerte espero que no descubran que, como gemelas, reflejamos los sentires de la otra. —Ahora que recuerdo. —Dice mi tía poniendo una mano en su barbilla —. ¿Cómo amaneció Vivian después del día de tu boda? Sandra y Gary bebieron mucho ese día, porque estaban molestos por no haber estado ahí para ti. Me preocupe porque amanecieran con resaca, aunque Sandra estaba fresca como si nada. Me tenso preocupada, porque si yo amanecí bien... —Eso explica porque desperté con dolor de cabeza a pesar de no haber bebido gota de licor. —Dice Vivi, sonriendo molesta —. Supongo que deberías compensarme por el mal sentir que sufrí todo el día. —Prometo hacer lo que quieras. —Digo de manera veloz. —Excelente. Mañana iremos de compras y aceptaras el nuevo estilo que te demos. ¿Verdad mamá? —Sentencia decidida. Me vuelvo a dejar caer derrotada, sintiendo la mano de Philip en mi cabeza a modo de consuelo. Porque no soy experta en las compras, pero si en las películas los hombres les huyen es por algo. La verdad puedo enfrentar a un ejército con la habilidad de Philip, pero enfrentarme a una Vivian molesta que es apoyada por una Casidic igual de molesta, es algo que nunca podré ganar.
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