Vivian, compañia

2847 Palabras
Ver a Sandra derrotada no es algo que pueda hacer con habilidades como la de Philip o Tom, no señor. Si quiero ver mi hermana derrotada primero tengo que derribarla con mi molestia y moldearla a mi gusto porque sé que no le gusta que me enoje. Afortunadamente mamá también me apoya, pues quedó tan sorprendida como yo cuando solo vimos una maleta y una mochila con algunas cosas personales. Conozco bien que mi hermana no es de las que van con las modas, pero me gustaría que se quiera un poco y tuviera un estilo propio para variar. No me desagrada verla con el estilo que está usando cuando llegó, pero se nota a leguas que no es algo que ella elegiría por gusto. Así que mi meta es decidir un estilo propio para ella cuando vallamos de compras mañana. Por ahora, voy a disfrutar pasar el tiempo con ella. —Sandy, debes estar cansada. —Digo preocupada tomando su mano, pues mamá no ha dejado de abrazarla desde que terminó su duelo con Philip. —Es verdad. —Dice mamá y voltea a ver a mi tía —. Mónica, acompáñanos a darnos un baño. Estoy segura de que tienes que volver, pero me gustaría que te relajes un poco. —Me encantaría, pero ya está oscureciendo y mi vuelo sale dentro de una hora, más o menos. —Rechaza mi tía señalando la hora. —Está bien. —Se lamenta mamá, aun sin soltar a Sandra —. Otro día vienes de visita. —Puedes estar segura de que así será. —Dice mientras camina hacia la salida. —Cas, disfruta el resto del tiempo con Sandra y Vivi. Yo puedo ocuparme de la cena y de despedir a la teniente. —Ofrece Philip, leyendo perfectamente a mamá. —Ok. Vamos niñas, tenemos que recuperar el tiempo perdido. —Dice ella al fin soltando a Sandy y tomando nuestras manos para conducirnos hacia la casa. No hace falta decir que mamá está emocionada por tener al fin a Sandra a su lado, pues se nota que tenía miedo de pensar que Sandra no se iba a quedar y estuvo nerviosa todo el tiempo mientras Mónica estaba aquí. Pero sé que, aunque Sandy es unida a ella, nunca será el remplazo de nuestra madre y su enorme corazón. Se detiene y suelta nuestras manos cuando llegamos al cuarto de baño que está cerca de la salida hacia la alberca que estamos construyendo. Tener un hermano famoso sí que tiene sus ventajas. —Me pregunto cuándo fue la última vez que pudimos disfrutar del baño las tres juntas. —Insinúa feliz, como si fuera una niña. —Creo que fue antes de que nos reemplazaras por Philip. —Bromea Sandra, haciendo que mamá y yo nos pongamos rojas. —¡Sandra! —Gritamos apenadas, causando que ella ría divertida por haber logrado su objetivo. —Ah sí, ¿sabían que Gary tiene novia? —Cambia de tema mientras suelta el nudo de su blusa cro-top. —No lo sabía. ¿Cómo es? —Pregunto curiosa, pues mi hermano mayor siempre fue muy bueno con nosotras. —Muy lista para él. —Resume Sandra con maldad, haciéndonos reír —. Pero es una buena chica. —Eso es lo importante. De verdad espero que sea feliz. —Dice mamá mientras termina de quitarse la ropa —. Vamos niñas. Sandra y yo nos vemos, y sonreímos divertidas porque mamá de verdad está muy feliz por pasar tiempo las tres juntas. El cuarto de baño es lo suficientemente grande para bañarnos la tres en las duchas de manera cómoda, pues esté baño se remodeló especialmente para que cuando se terminara la alberca no hubiera problemas con los baños dentro de la casa. Una vez estamos limpias no metemos juntas a la tina con agua caliente, donde noto la mirada preocupada de Sandra sobre el tatuaje de mamá que oculta la cicatriz que le hizo a los cinco años. Sé que eso fue hace mucho tiempo, pero supongo que la idea de lastimar a la mujer que te dio la vida no es algo realmente fácil de olvidar. Quería evitar que ella pensara en eso, pero la terca tenía que responder a la pregunta. —Sandy, ¿todo de verdad ha estado bien? —Pregunta mamá viéndola preocupada. —¿Cómo te respondo? —Medita un segundo —. Para poder convencer a los superiores, tuve que someterme a la cirugía varias veces porque ningún grillete parecía soportar el tiempo suficiente. El capitán me puso mil y una traba porque no confía en que pueda durar mucho fuera de la base. La abuela me apoyaba, pero el rey molesto no quería dejarme ir y había preparado varios banquetes para buscarme un esposo. —Expresa molesta, haciéndonos reír a mamá y a mí —. Pero del resto he estado bien. Aunque no pude renunciar a mi título, pudimos encontrar un punto neutro que nos convenía todos. —No quería ponerte una carga innecesaria en los hombros. —Dice mamá arrepentida. —Si tu no me convencías de venir, de seguro algún día me escapaba y eso iba a ser peor. No pertenecería a nadie y haría todo lo que quisiera. —Se recuesta de la orilla —. La verdad me llama mucho la atención esa vida, pero ser fugitiva y no volver a verlas no es una idea que me guste. —Cualquiera que te escuche diría que eres una niña de mamá. —Bromeo recostándome. —Tal vez lo digan, —sonríe malvada —, pero solo si esa persona está dispuesta a aceptar las consecuencias de sus palabras. —Dice y suspira relajada —. Se siente bien. —Sí. Estar con las dos es muy relajante. —Apoya mamá recostándose. Ellas disfrutan del silencio con los ojos cerrados, y aunque estoy pensando decirle a Sandra sobre Roko, ese es un tema que quiero dejar a la sorpresa de la vida. No puedo esperar a ver la cara de ambos cuando se encuentren, porque estoy segura de dos cosas: él intentará abrazarla por la emoción, y ella se molestará de saber que él ya no es más bajo que nosotras. Aunque ahora que pienso en él, creo que es más fuerte que Sandra. Para empezar, es hombre, tiene un mejor control de sus poderes, no es para nada maquiavélico, siempre he visto que ha tenido un fuerte temple, no se enoja con facilidad; puedo apostar que debido a eso él es más fuerte que Sandra, y no creo que a ella le agrade la idea. —Disculpen que las moleste. —Dice Kisa haciendo que las tres abramos los ojos —. Ya han pasado demasiado tiempo aquí y se pueden desmayar. Además, la cena ya está lista. —Muchas gracias Kisa. —Dice mamá levantándose y aceptando la toalla que Kisa le ofrece —Vamos niñas. —Cinco minutos más. —Pedimos Sandra y yo al mismo tiempo, haciendo que ría divertida. —Vamos niñas. Estoy segura de que tienen hambre. —Dice divertida. Sandy y yo salimos del agua tomando las toallas de la mano de Kisa. Luego las tres nos dirigimos al vestuario, pero Sandy se sorprende por el vestido blanco de tirantes, de corte recto hasta las rodillas. No hay que ser un genio para saber que no le agrada la prenda, pero no puede negarse a usarla al ver que se lo pedimos con ojos tiernos y un puchero. La idea es combinar las tres ahora que estamos juntas otra vez. Una vez listas, las tres caminamos hacia el comedor, donde todos nos esperan para comer. Mamá se sienta junto a Philip después de darle un beso casto, por lo que él toma su mano feliz por la atención. Sandra se sienta junto a ella, sonriendo de manera un poco sospechosa, y por supuesto que me siento a su lado. Disfruto del olor de la comida, pues Philip es un buen cocinero. Tomo la servilleta y la pongo en mis piernas, para luego tomar un trago de agua antes de tomar los cubiertos y probar la comida. —Es curry. Cómo el de la receta de mamá. —Dice Sandra sorprendida. —Pero tiene un sabor picante que no molesta. Yo le doy diez puntos. —Digo levantando mis pulgares hacia Philip, quien cubre su sonrisa sorprendida con la mano que tiene libre —. ¿Qué pasa? —Las dos hicieron la misma rutina al mismo tiempo. —Señala, haciendo que Sandi y yo nos veamos —. Para haber estado separadas tanto tiempo no se nota. —Dice comenzando a comer. —Lo sé, ambas han hecho cosas así desde siempre. —Cuenta mamá —. Me preguntaba si lo practicaban en secreto, pero ya veo que no era así. —Es tierno. —Dice Andy sonriendo —. Así se ve el vínculo que disfrutan las gemelas idénticas, en vez de los engendros que tengo por hermanos. —Señala a Ted y Tom, quienes son gemelos de bolsa diferente. Ambos ven a Andy con molestia, haciendo que la risa de todos se escuche en el comedor. Parece que la maldad de Sandy pica y se extiende. Luego de la cena y de disfrutar un rato agradable, todos nos vamos a acostar. Sandra me acompaña a mi habitación y la ve con una sonrisa curiosa. Se nota que tiene muchas preguntas, pero no logra formularlas porque un bostezo la interrumpe. Señala la cama que está al otro lado de la habitación y se acuesta, haciéndome sonreír divertida porque se queda dormida de inmediato. Me quedo viéndola por unos segundos cuando me acomodo en la mía, y me dejo llevar por los brazos de Morfeo ignorando todo a mi alrededor. **** —Vivian, buenos días. —Kisa mueve mi hombro para despertarme —. Ya es hora de levantarte. Sandra fue a correr con Tom y vuelve pronto para ir de compras contigo. —Recuerda rodando las cortinas. —¿Sandra? —Digo sentándome, mientras tallo mis ojos de forma suave para quitarme el sueño —. ¿Mi hermana de verdad está aquí? —Claro que sí, y van a salir a comprar un nuevo guardarropa para ella. —Dice Kisa divertida. Veo a la cama que está junto a la mía, notándola tan perfectamente arreglada que pienso que el día de ayer fue un sueño, pero al ver en la zapatera un par de botas negras, me doy cuenta de que esto es real por ser una característica tan propia de ella. Sonriendo me levanto emocionada de la cama para ir hacia mi ropero, donde veo molesta como varios conjuntos de ropa de diferentes estilos con los colores blanco, n***o y gris, están invadiendo mi mundo de color. Suspiro pidiendo paciencia, pues el gusto de mi hermana es tan cuadrado como su formación militar. Hago esa ropa a un lado para buscar un conjunto apropiado para salir de compras hoy y donde ambas combinemos. Por suerte encuentro dos blusas rojo ladrillo de maga tres cuartos que puedo combinar perfectamente con mis leggings n***o y gris, para no dejar a mi hermana sin sus colores favoritos. Saco las prendas y coloco una blusa con el leggin gris en la cama de Sandra mientras le escojo unas zapatillas negras con lunares grises. Para mí tomo el leggin n***o y los botines de tacón de aguja negros con accesorios grises. Veo la ropa con una sonrisa emocionada y me dirijo al baño para darme una ducha rápida. Teniendo en cuenta que hoy es posible que pasemos todo el día juntas, tardo un poco más en el baño poniéndome cremas para evitar el daño del sol. Una vez lista me visto y pienso profundamente en qué tipo de peinado me voy a hacer, pero no logro decidirme entre un moño despeinado, una cola de caballo alta, o una clineja de medio lado. Desenredo mi cabello mientras tanto, pero es una decisión difícil. —Prefiero la cola de caballo. —Dice Sandra sobre mi hombro, viendo en mi espejo la imagen de prueba que me tomó Kisa para ayudarme a decidir —. Hoy va a hacer calor, así que la cola de caballo será más fresca. La observo agradecida, dónde noto su conjunto de mono y franelilla deportiva de color n***o con detalles blancos que se ajusta a su cuerpo. La verdad es que mi hermana es muy hermosa, y estoy segura de que muchos la vieron como una gran tentación cuando salió a correr, pero todo eso se oculta bajo una armadura de chica ruda militar. —Dejé tu ropa en la cama. —Digo haciéndome la cola de caballo como sugirió —. La pensé para que combináramos hoy, ¿te gusta? —Tengo una blusa así, pero blanca. —Señala la blusa y sonríe viéndome —. No puedo usarla, ¿verdad? —Al ver que niego se encoje de hombros —. Está bien. Me daré una ducha. —Sale de la habitación hacia el baño. Mientras, me termino de arreglar el cabello para luego ponerme un poco de maquillaje ligero. Un poco de mascara, rubor y brillo para resaltar un look natural. Apenas termino comienzo a ponerme las botas agujas, pero me sorprendo al ver que mi hermana ya se bañó, se viste rápido, y mientras se peina, se calza. Como yo se hace una cola de caballo, pero no se maquilla, ni se pone cremas ni se pone algún accesorio. Simplemente se encoje de hombros cuando se ve lista y me sonríe. ¿En dónde tiene ella la delicadeza? —Todavía faltan los accesorios. —Digo cruzándome de brazos —. Y no permitiré que salgas sin siquiera un brillo. Ella se acerca a mí y pone su cara cerca de la mía, dejando que le ponga un poco de brillo en los labios. Escojo unos pendientes grises pequeños para ella, y para mí unos largos de color n***o con una pulsera de color plata. No agrego más a su estilo porque no lo veo necesario, pues ella da la imagen de una chica relajada, mientras que yo llevo un estilo algo más elegante. Orgullosa de cómo nos vemos pido a Kisa una foto, pero no la subo todavía a mi red social porque se supone que su presencia aquí es una sorpresa para Roko. Bajamos juntas hacia el primer piso para desayunar, pero me alarmo al ver Kyllan hablando con Ted. —Buenos días. —Saluda Sandy, llamando la atención de ambos. —Buenos días. —Responde Kyllan, pero se sorprende al ver a Sandy y a mí —. No estoy viendo doble, ¿verdad? —Ella es Sandra, la hermana gemela de Vivian. —Presenta Ted —. Sandra, él es Kyllan, tesorero del concejo estudiantil. —Mucho gusto. —Dice ella simplemente mientras sigue su camino hacia el comedor. —Igual. —Es lo único que atina a responder, mientras pasa su vista de Sandra a mí —. Sé ve que son hermanas, pero son muy diferentes. —Se da aire con la mano. —Cuidado con lo que piensas. —Amenaza Ted, viéndolo serio. —Lo siento. —Dice ronco y carraspea. —Por favor, no le digas a Roko. —Pido viéndolo a los ojos mientras junto mis manos —. Quiero que sea sorpresa cuando se vean en el salón del comité. —Pero... —Señala el camino por el que se fue Sandra y me ve a los ojos buscando la forma de negarse, pero al final suspira rendido —. De acuerdo, lo esconderé. —Gracias. —Lo abrazo y le doy un beso en la mejilla, para luego caminar hacia el comedor y encontrar a todos sentados esperando —. ¿Qué hay para comer? —Para ti, ensalada de fruta con yogurt y pan tostado con mermelada. —Dice mamá dejando mi comida frente a mí —. Para Sandra, unos panqueques con mantequilla, miel y jugo de naranja. —Deja su plato frente a ella, quien mira curiosa a todos. —¿Por qué todos comen algo diferente? —Pregunta a Philip mientras comienza a picar su panqueque. —La dieta de cada uno es diferente debido a las cosas que hacen. Vivi y Tom son deportistas, así que deben cuidar aún más lo que comen. Pero contigo es diferente, Casi quería consentirte hoy con algo antes de ir de compras. —Responde Philip, sonriendo lastimero hacia Sandra. —Así que, ¿ir de compras de verdad es una tortura? —Pregunta preocupa, a lo que Philip se encoje de hombros mientras toma café. —Pero no la pasaras sola. Hoy vamos Tom, Andy y yo para ayudarlas. —Dice este sonriendo. Sandra ve a Tom, quien se encoje de hombros dando a entender que no tiene opción. Luego ve a Andy, quien asiente confirmando lo que preguntó. Ella respira profundo y prueba el primer bocado, porque de seguro el día será largo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR