Samanta estaba gimoteando, el hecho de morir causaba mucho miedo en la gente y es que lo desconocido siempre daba miedo, pero nadie estaba exento de una muerte accidental, o un homicidio, o un s******o o lo que fuera; no era seguro que llegaran a una edad avanzada después de una vida tranquila; daba miedo, pero era algo natural. Sin embargo, era peor saber que podías morir y en lugar de seguir el procedimiento natural de la muerte; te volverías una sombra. Sólo el pensarlo le provocaba náuseas. – Tranquila –dijo Tania –. Ni siquiera es seguro, aparte, dijo que a nosotros nos depararía un destino mejor…o peor. Cinthia no sabía qué era peor que convertirse en sombra, su mente imaginaba algo parecido a la historia de Prometeo y sus entrañas devoradas por el águila cada noche; en su n

