Recordó la conversación que tuvo el jueves por la noche con Joanna, le había hablado de una fiesta, y el lugar de esa fiesta, era justo el mismo que le mandaba Tania. Si se encontraba a Jo ahí, seguro se enojaría con ella. . La siguiente cuestión y la que más le iba a costar trabajo era decirle a su cita que debía hacer una parada antes de volver a su casa. No sabía si aceptaría llevarla a una fiesta, tal vez lo mejor era que la llevara a su casa y una vez que la dejara, ella iría a la fiesta. De esa forma, nadie se metería en problemas ni discusiones. – ¿Todo está bien? –preguntó en cuanto regresó con él –. Esa llamada parecía urgente. Y por alguna razón desconocida, sintió la necesidad de expresar lo que acababa de pasar. – Era urgente, muy urgente –dijo sin poder dete

