El mediodía encontró una vez más a Amelia en la oficina, cuando alguien la llamó a su móvil. — ¿Estás ocupada? — le preguntó Esmeralda, ni bien atendió la comunicación. — Cómo de costumbre. Pero estaba a punto de ira a almorzar… — Bien, te llamaba para recordarte que en quince días es la boda de Rosa y Ulises. — Creí que era dentro de algunos meses… — Cuando todos recibimos nuestras invitaciones, querida. Pero pronto será el gran día… Amelia se silenció durante unos segundos, pensando en las implicaciones de la situación. Esmeralda detectó de inmediato su actitud dudosa. — ¿No estarás pensando en ausentarte? — Es que Orlando será el padrino, ¿verdad? — ¡Obvio! Es el mejor amigo de Ulises… — Es que… ¡no lo sé! No lo he vuelto a ver desde que terminamos. — Y, ¿qué hay con eso? ¿Ac

