Epílogo

718 Palabras

Es una mañana calurosa. El sol entra sin permiso por la ventana de mi habitación pero yo apenas lo noto, de espaldas a él, acurrucada contra el pecho de mi esposo, disfrutando su calor con los ojos cerrados. Podría pasarme horas así, escuchando los latidos de su corazón, sintiéndolo respirar. Abre los ojos y me mira, lo miro y ambos sonreímos y el momento se asemeja más a la felicidad plena que cualquier cosa que haya vivido en mis 17 años. En algún lugar de mi mente, mientras miro tranquilamente sus ojos, su propia voz susurra “te amo, princesa”. Nos levantamos, nos vestimos y mientras, con voz ronca por el sueño, me da los buenos días. En el desayuno mi padre comparte con nosotros las noticias que lee en el diario, se queja de la baja de precios del trigo, charla amistosamente con Shast

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR