Capítulo 3: Dos Nombres, Una Promesa.

2060 Palabras
Ajax y sus dos amigos salieron de casa, en el vahículo de Urian. El pelinegro seguía perdido en sus pensamientos y en lo extraña que había sido su mañana. Se sentía algo culpable por no haberles contado toda la verdad a sus amigos, pero sintió que no era necesario, ya que no lo volvería a ver. Cerca de las 10:30 horas, los tres grandes entraban a la sala de reuniones. Calypso estaba en la mitad de su presentación, cuando golpearon la puerta. -Ajax- dijo la chica, viendo a su hermano. Notó las heridas, lo miró extrañada- Al fin terminaste la otra reunión- mintió- ¿Qué te sucedió?. -Sí- le sonrió su hermano- Lamento la demora. Ah, sí, es que sucede que caí de la cama y me golpee con la mesa de luz. Creo que tuve una pesadilla. -Suele suceder- dijo una de las presentes. -No hay problema- dijo otro- De hecho también estamos esperando a nuestro jefe. Creo que tuvo un retraso. De pronto tocaron la puerta. Una secretaria entraba. -Señor, adelante- dijo la chica, dando espacio. Un joven rubio, de ojos azules y piel blanca se presentaba ante todos. La secretaria salió, cerrando la puerta. -Muy buenos días- saludó con una sonrisa- Mí nombre es Athan Masamoto, soy CEO de la Compañía de Inversiones La Torre de Babel, S.A. Mis disculpas por la demora. Ajax se quedó estupefacto, ¡era Greg, su salvador!. ¿Pero cómo era esto posible?. -¿Athan?- dijo Calypso, casi en shock- ¿Enserio eres tú?. El rubio sonrió- Tú padre no quiso decir nada al respecto. Quería que fuera una sorpresa, y creo que lo fue- dijo, mirando a Ajax. Urian y Lander miraron a su amigo, que aún no salía del shock. -¿Es tú cuñado?- preguntó Lander- O viste un fantasma. Ajax trató de volver en sí. Tenía la cabeza revuelta de ideas, era claro que siempre supo quién era. Entonces, ¿por qué lo había besado?. -Creo que tendremos una reunión familiar- dijo el pelinegroa, tomando compostura- Tal vez mí padre preparó algo. -Creo que sí les dio una sorpresa- le dijo Urian- Ahora sí las empresas pueden firmar el contrato indefinido. Esto será un acontecimiento. -Seguramente harán una gran fiesta, el día que hagan oficial la firma- dijo Lander- Eso suena interesante. Ajax se quedó mirando al recién llegado. No se imaginó que el mayor de los Masamoto, ya tomaba su lugar cómo CEO de la Compañía de Inversiones. Por lo que sabía, el padre de Athan aún estaba vivo, sin embargo su hijo ya tomaba la compañía. No así Ajax y Calypso, que debieron tomar la compañía en sus manos, por fuerza mayor. Durante la reunión, Athan no dejó de mirar a Ajax. Los ojos azules, se encontraban una y otra vez con ese rostro incómodo. Por todos los medios, el pelinegro evitó hacer algún tipo de contacto. Además sentía que su hermana también notaba las miradas de su prometido. Finalmente la reunión se dio por terminada, dejando a ambas empresas a la vaguardia de la supremacía tecnológica y económica. Los tres amigos se dirigieron a almorzar. Mientras Calypso se acercaba a su futuro esposo, que por cierto estaba muy guapo. -Es increíble que estés acá- le dijo la chica, mirándolo. -Es increíble lo grande y bella que te has puesto- dijo gentilmente el rubio- Quisiera ir a cenar a su casa. Me interesa hablar con Ajax, de algunas cosas de la empresa. -Padre también querrá verte- le dijo Calypso, haciendo alusión al matrimonio. -Por ahora estoy más interesado en los negocios- le aclaró Athan- Debo irme. Los veré en la noche. Perpleja por las palabras de su prometido, Calypso se dio media vuelta y regresó a la oficina. Marcó su cecular y llamó a su madre. Durante el almuerzo, Ajax se mantuvo en completo silencio. Tenía la mirada perdida por la ventana. Se encontraba con sus dos amigos, almorzando en un restaurante. -¿Enserio tú padre no les dijo nada?- preguntó Lander. El pelinegro no le respondió. Seguía ensimismado en sus pensamientos. -Ajax, responde- le dijo Urian- ¿Qué te pasa?. Has traído esa cara desde que viste a Athan, ¿tan malo es que llegara tú cuñado?. -Yo no dije eso- se excusó el pelinegro, espabilando- Es sólo que fue una sorpresa, y bastante grande. -Bueno, al menos tú hermana estará feliz de casarse- le dijo Lander- Athan es un hombre atractivo. Urian lo miró extrañado. -Qué- dijo el ojigris- ¿Acaso es extraño que un hombre diga que otro hombre es atractivo?. No se me quita la hombría por eso, Urian. El peliplata desvió la mirada. -No me interesan tus percepciones- dijo de forma seca. De pronto el celular de Ajax comenzó a sonar. El pelinegro lo sacó de su bolsillo, era un mensaje de su hermana, avisando que Athan iría a cenar. -Mierda- dijo en voz alta. Guardó su celular. -¿Pasa algo?- preguntó Lander, viendo el rostro molesto de su amigo. -Nada, es sólo que Athan irá a cenar a casa de mis padres y quieren que vaya. -¿Y eso es malo?- dijo Urian- Tal vez hablarán del matrimonio de tú hermana. Además eres de la familia, es obvio que debes ir. Ajax suspiró. -En realidad, estoy seguro que padre me hablará también de mí matrimonio y es lo que menos quiero saber- se quejó el pelinegro. -Deberías ser más claro con tus asuntos, Ajax- le dijo Urian. El peliplata tenía sus sospechas, de la sexualidad de su amigo- Creo que antes que las cosas se vuelvan más confusas, deberías dejarlas claras. -Créeme qué es lo que más quiero- le dijo el pelinegro- Pero no es fácil, menos teniendo una familia tan problemática. -Vamos chicos, será mejor que terminemos de almorzar- les dijo Lander. Sus amigos asintieron y continuaron comiendo. Después del almuerzo, el regreso a la empresa no fue el mismo. Tener a Greg, Athan, o quién fuera, todo el día mirándolo, era incóomodo. Y para peor, se verían en la cena. Lo qué más le chocaba a Ajax, era ver a su hermana siguiendo cómo una cachorrita a ese excéntrico rubio de ojos azules. -Ojalá no se convierta en una geisha- pensó Ajax. Al término del trabajo, el trío regresó a su hogar. Un baño, antes de ir a casa de sus padres, mientras que Urian se preparaba para hacer la cena. Estaba claro que Lander no cocinaría. Eran cerca de las 20 horas. El Porche de Ajax se detenía frente al portón familiar, esperó a que abrieran. Al entrar, siguió el sendero de cemento y luego estacionó. Se bajó, extrañamente sintiéndose nervioso. -Parezco un imbécil- se dijo, cerrando el auto. -No creo que seas un imbécil- le dijeron desde atrás. El pelinegro dio un respingo y se giró- Hola- lo saludaron con una sonrisa. -Athan- dijo sorprendido Ajax- Creí que estabas dentro. -Acabo de llegar- le dijo el rubio. -Hola Ajax- una voz femenina se escuchó detrás del rubio. -¿Luvian?- dijo el pelinegro, viendo aparecer a una hermosa chica- ¡Vaya! Es increíble lo bella que estás. -Al menos ahora lo ves- le dijo sonriendo- Han pasado muchos años. -Lo sé- le sonrió Ajax- Pero cada año, te puso más hermosa. La chica sonrió con coquetería. -Deberíamos entrar- dijo Athan, dando un vistazo a su hermana. La chica lo miró con desdén y luego continuó a la casa. El pelinegro los siguió. Dentro, la familia Yokosawa recibía a los Masamoto con dicha. La unión entre ambos era muy importante. Triplicarían las ganancias anuales, lo que los haría las familias más ricas del distrito de Japón. Después de la cena, las familias fueron a la sala principal para continuar la charla. Los puntos principales serían el matrimonio de los dos hijos y la firma empresarial. Aquélla sería celebrada con una gran fiesta de gala. -Ajax, ¿podemos ir a tú despacho?- le dijo Athan, con rostro serio- Hay algunas cosas que quisiera discutir contigo, acerca del nuevo producto. Sin decir nada, el pelinegro tomó una copa de vino y subió al segundo piso, seguido por Athan. El rubio llevaba los ojos pegados, en esas redondas nalgas. Al final del pasillo, estaba la oficina de Ajax. El chico abrió la puerta y dejó espacio, para que su cuñado entrara. Cerraron. El pelinegro encendió la luz. -¿Qué necesitas?- preguntó Yokosawa, tratando de no sonar nervioso. Tomó un sorbo de su vino. -¿Por qué evitas mirarme?- preguntó el rubio, con una sonrisa ladina- Pareciera que te pongo nervioso. -¿Es una broma?- dijo Ajax, mirándolo molesto- Cuándo me rescataste, sabías perfectamente quién era. Me mentiste con tú identidad y además. -Además qué- se acercó al pelinegro. Ajax retrocedió, instintivamente. -Bueno, además me besaste, ¿qué se supone que piense?. Todo esto es muy confuso. Athan sonrió- Creí que estarías feliz de verme. Además no te mentí en nada, Greg es mí segundo nombre. Ahora si no te acuerdas, bueno, ese es tú problema. -¡No juegues conmigo Athan!. -O qué- se acercó el rubio- Creo que no recuerdas algunas cosas que pasaron en tú casita del árbol, Ajax. O simplemente preferiste olvidarlas. El pelinegro apretó la copa de vino, entre sus manos, recordando vagamente ciertas imágenes perdidas en su memoria. -¿Lo recuerdas, Ajax? ¿Recuerdas cuándo éramos niños? ¿La promesa que me hiciste?. El pelinegro estaba en silencio, mientras los recuerdos se agolpaban en su mente. Una ola de imágenes, se mostraron en su cabeza. Dos pequeños de ocho y nueve años, se encontraban ocultos en la casita del árbol, mientras los padres buscaban preocupados a sus hijos. -Ajax, te prometo que regresaré por ti. -¿Pero tienes que irte tan lejos? Además nuestros padres te casarán con Calypso, nosotros no podemos estar juntos. -Pero yo no amo a tú hermana, te amo a ti- le sonrió un pequeño rubio, de ojos azules. -No me olvides, Athan- sollozó el pelinegro. -Y tú no olvides nuestra promesa, Ajax. Ajax se quedó estupefacto, mirando al chico frente a él. No podía dar crédito a las imágenes que aparecieron, cómo miles de recuerdos atrapados en una caja de secretos. Aquélla promesa la había olvidado, cómo el amor que le profesó a ese pequeño chico rubio. Su estómago se hizo un nudo, al igual que su garganta. -Ajax- le llamó Athan, acercándose- Dime que no olvidaste nuestra promesa. -Eso-no puede ser- dijo apenas el pelinegro- Nosotros éramos sólo unos niños. No entendíamos lo que era el amor. Apenas sabíamos de sentimientos. Athan puso mala cara. Sintió una fría clavada en el pecho. -Tal vez para ti fue fácil olvidar- le dijo el rubio, algo molesto- Pero yo pasé cada año, pensando en ti y el tiempo que estuvimos separados, sólo con la convicción de que algún día te vería nuevamente. Y eso me daba la fuerza para seguir adelante. Las palabras de Athan, taladraban su cerebro. Sentía una angustia que le amarraba el corazón-Pero- no sabía que decir. Masamoto terminó por acortar la distancia, sintiendo la respiración de Ajax sobre sus labios. Miró sus ojos, casi leyendo su alma. Ambos corazones comenzaron a latir con fuerza. -Lo lamento Athan, pero no puedo corresponder tus sentimientos. Es decir, debes olvidarte de esa promesa. Calypso es quién se casará contigo, yo tengo otra vida y eso lo tienes que entender- trató de alejarlo, pero le fue imposible. Athan no se movió ni un centímetro. La notoria diferencia de estatura, hacía que generara más fuerza. -Lo lamento yo- le dijo el rubio, mirando sus labios- Pero no te haré las cosas fáciles- se acercó, lo tomó del rostro y lo besó. La sola sensación de sentir esos suaves labios, hicieron que la copa de vino cayera sobre la alfombra, derramando el líquido. Su mente se nubló, mientras sentía la cálida saliva, juntarse con la suya. La culpabilidad comenzó a abrumarlo, pero tampoco podía echar al olvido aquella promesa. Y por más que quisiera pensar en ello, no podía. La imágen de su hermana, regresaba una y otra vez, cómo una mala pesadilla. Quería alejarse, huir, empujar a aquel hombre que amenazaba con ahogarlo a besos. Pero no podía, era como sí su mente entendiera que lo qué estaba haciendo era incorrecto, pero su cuerpo sólo era capaz de responder a esa lujuriosa boca.
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