Rodeó su cintura con el brazo, atraiéndola hacia sí, permitiendo que sintiera su excitación, lo que probaba en su cuerpo con un beso. Casi lo avergonzaba que lo excitara con tanta facilidad. Se apartó un momento e inspiró con fuerza, deseando ver su rostro, sus ojos. -No deberíamos cruzar este umbral.- Demasiado tarde- gimió ella antes de besarlo y apretarse contra él, apoyándose entre sus muslos abiertos. Su mano izquierda exploró su cuello, su hombro derecho y bajó hacia el pecho. Ël gruñó deslizó la mano por su espalda, hasta sus nalgas, y la apretó contra sí. Sintió que el calor de su cuerpo le atravesaba la ropa y se tensó cuando ella puso la mano derecha en su hombro destrozado. Casi lo decepcionó que la retirará, sin embargo, mientras el pulso del deseo se aceleraba, comprendió

