-No estoy sola -poso una mano sobre su vientre, y su sonrisa se engancho al sentir un movimiento. Le tomo una mano a David, y la apretó contra su cuerpo -.¿Sientes eso?. Es increíble, ¿verdad? Aquí dentro hay alguien.
David sintió el suave movimiento bajo su mano, y sorprendió al notar un fuerte golpe. Sin darse cuenta, se acerco aun mas.
-Eso ha parecido un gancho de derecha, es como si estuviera luchando por salir -conocía perfectamente bien aquella sensacion de impaciencia, la frustacion al sentirse atrapado en un mundo mientras se anhelaba estar en otro -.¿Que sientes tu?
-Me siento viva -riendo, Mariana coloco las manos sobre las suyas-. En Dallas me pusieron un monitor y pude oír el latido de su corazón. Sonaba rápidamente. impaciente, y fue lo mejor del mundo. Creo...
En ese momento se dio cuenta de que David tenia la vista fija en ella. Sus manos seguían unidas y sus cuerpos se rozaban, y mientras la vida que llevaba en su interior le daba la patada, Mariana sintió que se le aceleraba el pulso. Se quedo sin aliento ante la calidez y la intimidad de aquel momento.
David deseaba desesperadamente tomarla en sus brazos. La necesidad de apretarla contra si y abrazarla era tan intensa, tan aguda, que era un dolor físico. Soñaba con ella cada noche, mientras intentaba dormir en el suelo de la habitacion libre. En sus sueños, estaban acurrucados juntos en la cama, con el cálido aliento de ella acariciándole las mejillas y su pelo sedoso enredándose en sus manos, sin embargo, al despertar se decía que estaba loco, y eso fue lo que pensó en ese momento antes de apartarse de ella.
Aunque ya se tocaban su cuerpo entero noto el largo y quedo suspiro que escapo de los labios femeninos.
-Me gustaría trabajar un poco más, si crees que puedes aguantar.
-Claro -Mariana tuvo ganas de echarse a llorar. Se dijo que era normal, ya que las mujeres embarazadas tenían las emociones a flor de piel y podan sentir heridas sin causa alguna.
-Se me ha ocurrido algo, ahora vuelvo.
David fue a la habitacion donde dormía, y segundos después volvió con una camisa azul marino.
-Pontela, creo que el contraste entre la camisa de hombre y tu cara sea la respuesta.
-Vale.
Mariana entro en su dormitorio y se quito el enorme jersey rosa, y al empezar a meter un brazo en la manga de la camisa noto el olor de David en la gruesa prenda de algodón. Era un aroma penetrante y descaradamente s****l, muy masculino. Incapaz de resistirse, restregó la mejilla contra la suave tela. El olor no era nada delicado, pero hacia que se sintiera segura, y aunque fuera una locura, provoco en ella un profundo escalofrió de deseo.
No sabia si estaba bien tener anhelos de mujer, desear a David como hombre, cuando esta acarreando con una responsabilidad tan enorme, pero se sentía tan cerca de él que no parecía nada malo. Intuía que él también habia sufrido mucho, y quizás esa similitud y su aislamiento en la cabaña lo explicaban por que sentía como si lo conociera desde siempre.
Acabo de ponerse la camisa con un suspiro. ¿Que sabia ella de sus propios sentimientos?, la primera y única vez que habia confiado en ellos por completo, solo habia conseguido huir. No sabia como definir las emociones que David despertaba en ella, pero lo mejor seria concentrarse solo en su gratitud hacia él.
Cuando Mariana volvió a la sala de estar, David estaba reposando los bocetos, desechando unos y dándole el visto bueno a otros. Al levantar la cabeza y verla allí de pie, se dio cuenta de que su persepsion de ella esta muy, pero muy equivocada.
Seguía pareciendo un ángel dorado y de ensueño, pero en ese momento parecía mucho mas carnal, y él prefería pensar en ella como una ilusión, y no como una mujer de carne y hueso que lo atraía.
-Sí, eso se acerca mas a la imagen que busco -dijo, luchando por mantener la voz firme -.El olor te sienta bien, y el estilo masculino de lineas sobrias era un buen contraste.
-Puede que tardes en recuperar tu camisa, es muy cómoda.
-Considerarla un préstamo.
David se acerco a la silla, y al verla asumir la pose exacta de antes del descanso, volvo a preguntarse si ella ya harria hecho de modelo con anterioridad. Esa era otra pregunta mas que tendría que plantearla en el momento oportuno.
-Vamos a intentar algo diferente.
La hizo moverse ligeramente mientras murmuraba para si, y Mariana estuvo a punto de sonreír al verse relegada de nuevo por el papel de jarrón.
-Maldición ojala tuviera flores...rosas, una sola rosa.
-Podrías imaginártela.
-Puede que lo haga -David ladeo la cabeza hacia la izquierda, y retrocedió un poco mas -. Esto es lo que buscaba, así que voy a pintarte directamente sobre un lienzo. Ya he perdido bastante tiempo en bocetos.
-Tres días.
He acabado cuadros en la mitad de tiempo cuando las cosas encajan.
Mariana podía imaginárselo perfectamente sentado en un taburete alto con su caballete, trabajando febrilmente con los ojos entornados y con aquellas manos largas y poderosas en plena creación.
-He visto que has dejado algunas pinturas sin terminar -comento.
-Perdí el interés -dijo él, mientras empezaba a dibujar largos trazos en el lienzo con un pincel -. ¿Tu acabas todo lo que empiezas?
Ella reflexiono brevemente, y contesto.
-Supongo que no, pero siempre se ha dicho que debería hacerse.
-¿Por que arrastrar con algo hasta el amargo final, su no funciona?
-A veces hay que cumplir con lo prometido -murmuro ella, pensando en sus votos matrimoniales.
David la estaba observando con atencion, y pudo vislumbrar el brillo de dolor que relampagueo en sus ojos. Como siempre, a pesar de que intentaba evitarlo, las emocione de ella le llegaron muy hondo.
-A veces es imposible mantener una promesa.
-Si pero eso no quiere decir que este bien -se limito a decir ella en voz suave.
David trabajo durante casi una hora, definiendo, refinando y perfeccionando cada trazo. Ella tenia la expresión exacta que él quería, pensativa, paciente y sensual, e incluso antes de trazar la primera linea habia sabido que aquella seria una de sus mejores obras, quizás incluso la mejor de todas. Y también sabia que necesitaría pintarla de nuevo, en otros estados de animo y en otras poses.
Pero eso era para mas adelante; en ese momento necesitaba captar la esencia, la sencillez de aquella mujer. Eso poda hacerlo trazando lineas y curvas, con blanco y n***o y unas cuantas sombras de gris, pero al día siguiente empezaría a rellenar el conjunto, a añadir color y todas las complejidades. Al acabar la tendría por completo en el lienzo y la conocería perfectamente, como nadie lo habia hecho o lo haría jamas.
-¿Me dejarás verlo antes de que esté acabado?
-¿Qué?
-Que si me dejarás ver el cuadro -Mariana no se movió, pero volvió los ojos de la ventana hacia él-. Se supone que los artistas sois temperamentales, y que no os gusta enseñar vuestro trabajo antes de que esté listo.
-No soy temperamental -David la miró a los ojos como retándola a que le llevara la contraria.
-Sí, eso es obvio -aunque la expresión de ella se mantuvo impasible, no consiguió ocultar el tono de diversión en su voz-. Entonces, ¿me dejarás verlo?
-No me importa, mientras tengas claro que no pienso cambiar nada, aunque no te guste.
Esa vez, Mariana no pudo contenerse y se echó a reír, y el sonido libre y profundo hizo que los dedos de David se tensaran.
-¿Te refieres a si veo algo que hiera mi vanidad? No te preocupes por eso, no soy presumida.
-Todas las mujeres hermosas son presumidas, es normal.
-Una persona sólo es presumida si le importa su apariencia.
Entonces fue David quien se echó a reír, aunque con cinismo. Dejó el lápiz, y dijo con incredulidad:
-¿Me estás diciendo que a ti te trae sin cuidado tu aspecto físico?
-No he hecho nada para ganármelo, ¿no? Fue un accidente del destino, o un golpe de suerte. Si fuera increíblemente inteligente o tuviera talento para algo, supongo que me molestaría mi apariencia, porque la gente no suele ver nada más allá -se encogió de hombros, y volvió a colocarse en la pose perfecta-. Pero como no tengo nada más, he aprendido a aceptar que mi imagen es... no sé, una especie de regalo que suple otras carencias.
-¿Cambiarías tu belleza por algo?
-Por un montón de cosas, pero si cambiara una cosa por otra tampoco me la habría ganado, así que seguiría sin tener importancia. ¿Puedo preguntarte algo?
-Supongo -David sacó un trapo del bolsillo trasero de su pantalón, y se limpió las manos.
-¿De qué te sientes más orgulloso, de tu apariencia física o de tu trabajo?
El echo aun lado el trapo. Era extraño que era pareciera triste y seria, y que aun así fuera capaz de hacerla reír.
-Nadie me ha considerado nunca guapísimo, así que no hay duda posible -empezó a girar el caballete, pero cuando ella hizo ademan de levantarse, le hizo un gesto para que no se moviera -. No, relájate. Échale un vistazo desde ahí, y dame tu opinión.
Mariana contemplo el dibujo. Era solo un esbozo, y menos detallado que muchos de los que él habia hecho hasta el momento; apreciaran su cara y su trozo, y su mano derecha posada justo debajo de su hombro izquierdo. Por alguna rozan, parecía una pose protectora...cautelosa, sin llegar a ser defensiva.
Penso que David habia acertado de lleno con la camisa, ya que acentuaba su femineidad mas que un montón de encajes y de seda. Tenia el pelo suelto, y le caía sobre los hombros en ondas desordenadas y atrevidas que contrastaban con aquella pose serena.
No habia esperado encontrar ninguna sorpresa en su propio rostro, pero el contemplar la imagen que David tenia de ella, se removió incomoda en la silla.
-No estoy tan triste como haces que parezca.
-Ya te he avisado de que no pienso cambiar nada.
-Puedes pintar lo que te de la gana, solo te estoy diciendo que estas equivocado conmigo.
Divertido por la nota de altivez de su voz, David volvió a girar el caballete, pero no se molesto en mirar su trabajo.
-No lo creo.
-Yo no soy patética.
-¿Patética? La mujer del dibujo no tiene nada de patética, yo diría que la palabra que la describe es valiente
Mariana sonrió y se levanto de silla.
-Tampoco soy valiente, pero es tu cuadro, isa que puedes hacer lo que te de la gana.
--En eso estamos de acuerdo.
-¡David!
Mariana hizo un gesto brusco, y su tono apremiante hizo que se apresurara a ir hasta ella y la tomara de la mano.
-¡Que pasa?
-¡Mira!, ¡mira lo que hay ahí afuera!- dijo, señalando con la mano que tenia libre.
David sintió la tentación de estrangularla al darse cuenta de que lo que resonaba en su voz no era apremio, sino entusiasmo al ver a un ciervo a menos de dos metros de la ventana. El animal tenia la cabeza alzada mientras olisqueaba el aire, y arrogante, sin rastro de miedo alguno, los observo a través del cristal.
-¡Es precioso! Nunca habia visto uno tan grande ni tan de cerca.
David compartió su entusiasmo. Un ciervo, un zorro, un halcón volando en círculos...ver aquellos animales habia sido una de las cosas que le habían ayudado a superar su dolor.
-Hace un par de semanas fui andando hasta un riachuelo que hay a un kilómetro y medio de qui, y me encontré a la familia entera. Estaba en la direccion del viento, así que conseguí hacer tres esbozos antes de que me vieran.
-Este sitio les pertenece, ¿te lo imaginas? Acres y acres de terreno. Él debe de saberlo, y por eso parece tan seguro de si mismo -Mariana se echo a reír, y apoyo la mano libre en el vidrio helado -.Es como si estuviéramos expuestos, y él hubiera venido a echar una ojeada al zoo.
El ciervo bajo el morro hasta la nieve, buscando la hierva que habia dejado o quinas oliendo rastro de otro animal. Se movía sin prisa, seguro en su soledad mientras a su alrededor los arboles goteaban hielo y nieve.
De repente el animal levanto la cabeza y se fue a toda prisa hasta desaparecer en el bosque.