Mariana estaba en el jardín cuando empezó a nublarse. Se habia acostumbrado a pasar ali las mañanas, mientras el niño dormía o se mecía en su columpio. La casa se ensuciaba poco y David solo era descuidado cuando estaba pintando, así que normalmente tenia pocas tareas en las que ocuparse. Lo cierto era que habia tanta habitaciones, tanto espacio, que aun no se habia integrado en aquel sitio. Se sentía como en su casa en la habitacion del niño, ya que la habia decorado ella misma y se pasaba muchas horas allí, tanto de día como de noche, pero el resto de la casa, repleto de antigüedades, alfombras caras y madera pulida, le resultaba completamente indiferente y distante. Necesitaba aire y espacio, y gracias al benigno tiempo, primaveral habia descubierto que le gustaba la jardinería; disfr

