Richard saboreo su dulzura he incluso antes de rozarle los labios con la boca. Ella emitió un gemido roto, pidiendo mas y, al tiempo, negando el fuego que existía entre ellos. Incapaz de no tocarla, puso las manos en sus brazos y ella se tambaleo hacia él. Entones devoro su boca y el calor lo invadió como una espiral envolvente, que llego hasta sus huesos. -Laura -murmuro, y ella suspiro, clavandole los dedos en el pecho. -No deberíamos hacerlo- gimió ella, pasando la lengua por sus labios y provocando un gruñido. -Lo estamos haciendo -replico él. Ella deslizo las manos hacia arriba y él le agarro las muñecas apartándolas de su cuerpo y sujetándolas a la espalda. -No- se quejo ella débilmente y su deseo se convirtió en ira.-. No puedo hacer esto -aparto la boca-. No puedo vivir así. En

