Jana
El día llegó y mi mente era tan difusa e ida, el desayuno no lo pude disfrutar como tanto lo hago, mi madre me hizo preguntas por como mi rostro estaba tan desenfocada, le di excusas para no decir la verdad no debe saberlo por las que lo desee la pondría en peligro a ella como a Perla, me encuentro en mi clase de matemáticas como odio verla, pero en este caso estoy atenta a todo los números de la pizarra acrílica quien me viera diría que estoy loca o enferma, pero puedo decir que es la primera opción mi mundo se volcó todo gracias a un asesino que desconozco su nombre.
Sin verlo venir la voz de Perla me saca de mi trance, que la miro algo extrañada.
— Jana te estoy llamando desde hace mucho. — me dice, cosa que vuelvo a prestar atención al pizarrón.
— Lo siento… no te escuché Perla. — le respondo sin mucho problema.
— Estás rara Jana y más con…
— Señorita López si no le interesa mi clase, se pude retirar. — el profesor hablo mirando en nuestra dirección, pero ella me miró frunciendo el ceño.
— Disculpe profesor no volverá a pasar. — ofreció su respeto y él profesor volvió a dar la clase.
Enseguida la detallé, cosa que negó solo la dejé tranquila eso me ganó por no oírla sabe que odio está materia, por lo que nos ponemos hablar, sin que se de cuenta. En efecto; decidí seguir con la clase que duró una hora exacta, al salir la sigo hacia la cafetería para sentarnos juntas a comer, pero mi estómago lo sentía revuelto de tantas cosas en mi mente cuando soy de amar la comida porque es lo más sagrado que tenemos, pero de igual modo me senté junto a ella, viendo pasar a los estudiantes de distintos años, veo su plato que consiste en ensalada con pollo en trocitos junto a su jugo de naranja, no comprendo porque come poco siendo tan delgada.
— Perla; debería cambiar lo que comes, eso te hace daño. — indiqué mi duda, cosa que fijo su vista en mi encogiéndose de hombros.
— Sabes que me cuido Jana y por cambiar no lo haré; mi figura debo mantener vengo de una generación obesa. — fue toda su explicación, mire mi comida para proceder a comer la pasta con albóndigas en salsas.
— De acuerdo si tú lo dices. — agregué antes de probar comida, suspirando por lo bajo.
Desde luego; comimos nuestro almuerzo con tranquilidad de vez en cuando miraba a Perla en su celular, al cambio el mío no deseaba verlo porque de saber; que pronto comenzaré un trabajo que no busqué, me pone los nervios de puntas; apenas disfrutaré mi fin de semana con mi Madre y lo voy hacer, el mar me ayudara a despejar mi mente de toda esta situación.
Un carraspeo me trae devuelta, siendo Perla que la miro prestándole atención.
— Tierra llamando a Jana, dime ¿Que te pasa? Estás muy rara. — menciona, pero bajo la mirada tratando de no pensar más.
— Estoy bien Perla, porque dices eso. — le respondo de manera simple.
— A mí no me engañas Jana, dime somos amigas o ¿no? — me aclara que la miró detallando sus ojos azules preocupados por mí.
Suspiro y le cuento algo distinto, no deseo que este metida en mi castigo tampoco arrastrarla.
— Pues… me siento triste ya se acerca el día que papá murió y eso me pone mal como también ida o rara, según tú. — miento tragando en seco, nunca me gusta hacerlo.
— Hummmn… voy a creerte por esta vez Jana; pero date cuenta que la verdad es mejor que una mentira. — rayos esas son mis palabras y detesto que la usen en mi contra.
— Es la verdad Perla. — vuelvo a decir, pero su rostro serio me dice que no se creyó nada.
— Ok… cambiando de tema Jana hoy casi me sacan de clase como detesto a ese profesor. — bufa, cruzándose de brazos.
— Si me di cuenta, pero hoy le preste atención a la clase; espero salir mejor en la prueba de la próxima semana. — recordé la evaluación, que nos dejó el profesor antes de salir.
— Ahsss… ni me la recuerdes Jana sabes que la odio al igual que tú. — tocó el puente de su nariz frustrada cosa que reí por su actitud.
Decidí no hablarle de ese asunto duramos el tiempo de descanso, hablando de otros temas pasamos de moda, a entretenimiento y por último de política cosa que Perla se aburrió suele hacerlo siempre, no le gusta nada con respecto al gobierno, pero mi caso es diferente me encanta no sé ¿Porque? Pero me llena de ganas de entablar una larga conversación sobre eso, así que pare la cuestión al irnos a clases.
Durante las demás materias me ocupe, decidí olvidar mi trabajo que me gane por causa de ese asesino, no pienso pisar terreno hondo sabiendo que puedo hundirme rápidamente sin darme cuenta; luego de estar en las clases junto a Perla y después sola llegó la hora de salida mire el reloj en mi teléfono estando en lo correcto.
Al estar afuera de mi instituto, pasándome una lluvia de compañeros a cada lado, logro llegar al estacionamiento Perla me hace seña en su auto, por lo que no dudo en llegar sentándome rápido en el área de copiloto ella arranca y me pierdo en mis pensamientos para ver las calles de Tegucigalpa de aquí para allá el sol radiante el mar se oye cerca me emociona cada vez ir a la playa.
En eso Perla coloca música llenando mejor el ambiente, que nos enfrascamos en cantar juntas sin parar, la gente nos oye pasar por cada esquina, pero a nosotras no nos importa dejamos que la vida nos llene de alegrías no podemos lamentarnos siempre nacimos para ser felices teniendo pruebas en la vida, siendo parte del recorrido.
(…)
Media hora después; llegamos a mi casa ella me deja y se encaminó a la suya quedamos en cenar mañana, antes de irme a la playa; hoy es viernes, lo que consiste en películas clásicas con mi Madre, por eso debo preparar cotufas como pañuelos; ya que algunas nos hacen llorar, casi no me pasa, pero mi Madre sí, es algo que se clava en su mente y corazón, termino de llegar abro la puerta, detallo todo al cerrar la puerta con seguro, después de lo de anoche no pienso estar con la guardia baja.
— ¡Mamá! — anuncio, pero nadie me contesta es decir estoy sola.
Continúo el camino a mi dormitorio, apenas llegó a mi puerta ingreso dejando mi bolso en la silla de mi escritorio de mesa donde hago mis deberes del instituto pronto me graduare y buscaré entrar a la escuela de abogados es la única carrera que deseo cosa que mi Madre le desagrada le pregunto, pero siempre tiende a evadir el tema; es extraño algo me dice que oculta algo y pronto lo sabré suelo ser curiosa o conseguir la verdad en eso no me equivoco.
Me dispongo a darme una ducha, para relajar mi mente como cuerpo y no dudo en tomar mi toalla para quitarme la ropa en el baño sin zapatos obviamente. En el trascurso que me lleva bañarme, salgo con mi toalla en mi cuerpo para así ir por mi ropa me colocó un shorts de jeans junto a una blusa azul claro de tirantes sin nada de diseño, uso mis chanclas negras para después peinar el gran cabello afro que tengo me llevo en eso, una hora para darle forma, como volumen es algo que nací con ello no me quejo soy la única de mi instituto que tiene ese tipo de cabello haciéndome súper especial como única, solo me coloco un cintillo de tala del mismo color que la blusa y salgo de mi dormitorio.
Al bajar me aproximó a la cocina para buscar galletas con un vaso de leche con miel al lado todas las tardes que llegó del instituto lo hago, por lo que al servirme mi vaso suena el timbre, miro la hora en mi celular estando feliz por la puntualidad de mi Madre, no dudo en dejar todo en la cocina e ir abrirle.
Después que le abrí, la recibí con bolsas de comida, la ayude con varias y dejé segura la casa al ella encaminarse en la cocina, después la seguí para así sacar todo dejando el orden siempre me gusta hacerlo, en eso me habla y le prestó atención metiendo un frasco de vidrio en la despensa.
— El instituto ¿ Cómo te fue? — pregunta y le sonrió.
— Bien Madre, sin novedad solo cumplir con mis tareas y la evaluación de matemáticas la próxima clase. — anuncio, mientras asiente conforme.
— Me parece bien hija, solo estudia sabes no es fácil mamá trabajar estoy que deseo tirar la toalla. — me cuenta al tocarse el cuello y eso me alerta para hacerla que se siente.
— Lamento oír eso Madre, sabes puedo trabajar medio tiempo y estudiar. — menciono mi idea, pero la mirada de seriedad de ella me deja en claro que no piensa dejarme.
— Eso no lo harás ni loca Jana Montgomery; para eso trabajo yo al estar en la universidad va hacer igual; te enfocaras y después de graduarte, solo así me retiraré del trabajo. — confiesa con total seguridad. — eso me hace bajar la mirada, estando muy triste por su situación.
— Mamá…
— Nada de mamá, eso no está en discusión solo tengo dolor de cuello así que prepara las cotufas hoy es nuestra noche de películas. — dice alegre, que contagia enseguida.
— Si señora. — agrego al hacer un saludo de soldado.
Me dispongo hacer las palomitas con un poco de mantequilla, a mi me quedan geniales mi Madre no les quedan nada bien las quema por eso me manda, la vi a mitad de la preparación irse a dar un baño por lo que termine de hacer todo, busque en el refrigerador el refresco de cola y lo destape colocando hielo en dos vasos, la gran taza de cotufas en una bandeja de madera ordene bien, para llegar a la sala lo coloque en la mesa encendiendo después el televisor con la película de los ochenta un na de Romance que hemos visto, pero no nos aburre amamos lo clásico.
Siento un ruido de las escaleras de madera y noto a mi Madre bajar con su bata de pijama grande sonrió; para después sentarse y yo hacer lo mismo es ahí donde la película empieza, mientras comemos tranquila tengo mi celular en mi bolsillo trasero lo deje en silencio solo vibra no deseo ser interrumpida y menos por nadie eso lo detesto.
El momento que tenemos como Madre e hija lo disfruto al máximo y más en una película hemos reído como ella llorado, los pañuelos le he pasado me encanta verla disfrutar y lo haré siempre aún con ese nuevo empleo trataré de salir de ese problema, no quiero tener cerca a ese asesino a como de lugar, haré lo posible no por nada soy una Montgomery, pero un sonido de vibración se hace presente siendo mi teléfono lo tomo con cautela, para no llamar la atención de mi Madre y veo un mensaje entrante desbloqueo la pantalla leyendo en mensajería algo de un número desconocido.
— Disfruta tus días libres chiquilla; porque la semana esta cerca.
B.A.
Me tapó la boca, para no soltar ningún sonido solo dejo caer una lágrima guardando el celular mi madre me ve, pero solo tomo un pañuelo para que entienda que es por la película no pienso decirle no la pondré en peligro como pude seguí disfrutando mi día con mamá nada lo va empañar menos un desgraciado como él.