Capitulo 10: Me voy a casaaar

1567 Palabras
—Feliz cumpleaños, Julieta— dijo mi madrastra con un ánimo envidiable— Te espere en casa para celebrar que cumples veinticuatro, tengo derecho de estar contigo en este día si yo te parí. Me reí. — Llamas para que vuelva a darte una extensión de mi tarjeta, pero no te voy a dar el gusto— contesté— además dile a Joshua que la fusion de Sanz y Blancarte llegó a su fin y si pretende luchar por ello se atenga a lo que le va a pasar a su linda familia. Mi madrastra se quedó callada. Y de repente soltó el veneno. — Vamos a perder millones por tu capricho— dijoi madrastra molesta— Todo por qué tú novio debe estar lavandote el cerebro en contra de nosotros, piensa con la cabeza y no con tus hormonas. — ¿Perder? Suena a que tú también pierdes algo Madre— contesté molesta — La fusión llegó a su fin por qué planeo fusionar mi empresa con la de la familia de mi novio... Ya sabes es costumbre dejar que el novio tome todo de la novia. Suspire profundo y colgué la llamada. Mi mirada se clavo en Magnus que me miraba con preocupación, después Julián se marchó dejándonos a solas. Al día siguiente paseamos por la orilla del mar, justo cuando era el amanecer, yo llevaba un vestido azul algo corto que tapaba las cicatrices en mis piernas. Nos acercamos a un malecón que tenía una vista preciosa hacia el mar. — Me preguntó que hubiera sucedido si hubiera quedado embarazada en nuestra primera vez— solté nerviosa tomando sus manos — ¿Te habrías fijado en mi al ver que tendría un niño pequeño y que quizás mi cuerpo se hubiera deformado un poco? Al final ni siquiera sabías que teníamos un pasado en común. — Ese niño hubiera sido idéntico a mí contestó con franqueza — de inmediato lo hubiera reconocido, y te habría obligado a vivir conmigo. Lo tome del brazo y me recargue en el. — Magnus, quiero tener un hijo — susurré — Se que somos jóvenes, pero quiero que algo crezca dentro de mí, puedo vengarme mientras estoy embarazada. Quiero que si un día yo no estoy, te acuerdes de mi cada vez que veas a nuestro hijo. — No digas que un día no estarás Julieta, eso es algo terrorífico — contestó abrazándome a su pecho. — Quiero que vivas, que sigas adelante y no destruyas tu vida — respondí — pero también quiero tener un hijo por si un día vas a prisión, no puedo dormir, ni comer casi casi ni respirar cuando no estás. Se que mi madrastra descubrira la verdad y las cosas se pondran feas, esa será una verdadera lucha. Apenas era la puesta de sol y vi como Magnus se arrodilló ante mí, sacando una cajita pequeña. Casi me daba un infarto, y me mordí los labios ansiosa. — Conmigo no hay paz pero si lealtad — dijo seguro mientras abría el estuche pequeño— Quiero cuidarte y amarte por el resto de mi vida así que, Julieta Sanz Montenegro ¿ Quieres casarte con... — Si, si me quiero casar contigo — afirme con una sonrisa en los labios mientras mis ojos se llenaban de lágrimas— claro que aceptó. Magnus se levantó para colocarme el anillo, y estábamos temblando. — ¡Me voy a casaaaaaar! — grite frente a todos los transeúntes. Estaba tan emocionada que me colgué de Magnus frente a todos y comencé a besarlo en todo el rostro hasta que lo llene de labial. — Princesa, ¿te gustó?— me preguntó Magnus con una sonrisa. — Ya soy tu prometida— dije emocionada — Soñaba con esto, todo el tiempo Magnus. La gente de alrededor comenzó a aplaudir, e incluso unos jóvenes cercanos a nosotros comenzaron a gritar. — ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!. Magnus no se contuvo, y me besó frente a todos, su cuerpo cálido me envolvió. Por un instante olvide todo; la guerra porvenir, la búsqueda de mi verdadera madre... Hubiera deseado que se detuviera el tiempo. Al día siguiente, estábamos en la cafetería del hotel, desayunando algo sencillo mientras miramos el mar. —Amor ¿Cuando compraste el anillo? — Le pregunté a Magnus sin dejar de ver esa joya preciosa que adornaba perfectamente mi dedo. — Te asustas, princesa — contestó con una sonrisa ladeada. — No me asusto— respondi — dime. El se rió y se negó a decirme al principio. — Antes de ser novios formalmente— respondío nervioso frotando su nariz — En esos dos meses que vivimos juntos y ni siquiera teníamos contacto intimo. Eso quiere decir que todo este tiempo estuvo esperando el momento adecuado, cuántas veces pensé que el no quería compromiso por no darme un anillo. Que equivocada estaba. — Eres todo un romántico — respondí sonrojandome— Aunque tengo una duda, ¿Que habrías hecho si yo hubiera vuelto con Joshua?. — Nunca te gusto ese tipo, además no serías una tonta para cambiar a un Dios como yo por un pobre diablo — contestó con soberbia — Me encanta cuando eres así — respondi tomando su mano — Me das seguridad. Julián llegó a nosotros con par de copas, y a mí me trajo un jugo de naranja. Lo mire de reojo, ese metiche siempre haciéndome enojar. — Dame — le dije a Magnus para tomar su bebida con alcohol. — Que hablamos Julieta— dijo Julián con media sonrisa— Si llegas a estar embarazada vas a hacerle daño al bebé. — ¡No estoy embarazada!— grite — Además a ti que te importa, eres fastidioso. Magnus al principio se rió, pero después de unos segundos me apretó el muslo con fuerza. — Solo decía...— contestó sentándose al lado de Magnus— ¿Por cierto que opinara tu madrastra cuando vea que acabas de comprometerte con su enemigo a muerte?. — Ojalá le dé un infarto — dije entre risas — Pero lo más probable es que utilice todo a su alcance para separarnos. Julián tomó la mano de Magnus, después la mía y como si estuviera a punto de hacer un juramento se llevó las manos al pecho. — Nadie los va a separar, no mientras yo exista — dijo Julián con una expresión oscura. Aquella expresión me atemorizó porque no era propia de él, esa oscuridad solo la había visto en Magnus y no resultaba en cosas buenas. Fue algo incómodo, y difícil de procesar que en la primera oportunidad Magnus me tomó de la mano y me levanto de la silla enseguida. Ninguno de los dos se atrevió a tocar el tema, ambos estábamos en silencio. Hasta que en una ocurrencia se me ocurrió decirle a Magnus sobre ir a la playa nudista. — Ni en tus sueños bonita— dijo Magnus con una expresión molesta. — Prometo no mirar a nadie — respondí, apretando los labios. — Ese no es el problema— contestó Magnus. — Deberías presumir ante el mundo lo grande que... — No me gusta que me miren ahí — contestó Magnus, de mal humor— Además a ti te van a ver todos los hombres y me voy a poner como loco. Realmente quería ir a la playa nudista, así que solté mi último recurso, una negociación infalible. Me acerqué sin tocarlo primero. Dejé que fuera él quien sintiera la invasión antes del contacto. —Entonces déjame hablar claro —dije, bajando la voz—. Yo te haré un favor, el que quieras. Magnus me miró fijo. Ya no estaba molesto. Estaba alerta. Como un depredador que sabe que la presa también muerde . —Te escucho. Deslicé la mano por su antebrazo, lento, deliberado. No para provocarlo… para recordarle que yo sabía exactamente qué le hacía perder el control. —Si vamos a esa playa —continué—, yo me desnudo para tí. No para ellos. Pero después… cuando volvamos… lo que tú quieras de mí será tuyo. Su mandíbula se tensó. —Habla mejor —ordenó—. No me hagas imaginar cosas a medias. Sonreí. Esta vez sin inocencia. —Una noche —dije—. Sin interrupciones. Sin que yo me detenga. Sin que tenga derecho a decir después o mañana. Mi cuerpo atento a ti, a tu ritmo, a lo que pidas… aunque termine adolorida Magnus dio un paso hacia mí. Pude sentir su respiración cambiar. —Julieta… —murmuró—. Eso no es una negociación. Eso es entregarte. —Exacto —respondí, sosteniéndole la mirada—. Y tú decides cuándo cobrarlo. Su mano subió a mi cuello, no para apretar, sino para marcar territorio. —Eres peligrosa cuando ofreces así —dijo—. Porque sabes que no te vería como un juego. —Por eso te lo ofrezco a ti —susurré—. No a cualquiera, no me harías daño. El silencio entre nosotros se volvió espeso, cargado. Magnus apoyó su frente en la mía, respirando hondo, conteniéndose. —No voy a comprarte con sexo —dijo al fin—. Pero tampoco voy a fingir que no quiero eso que estás prometiendo. —Entonces acéptalo como lo que es —respondí—. Un arma que te entrego voluntariamente. Al final Magnus accedió, haciendo que ganará momentáneamente.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR