Julieta.
Días después
Definitivamente fue el mejor viaje de mi vida, el anillo en mi dedo anular era la clave de eso. No podía dejar de mirarlo y sin querer tomé una fotografía y la subí a r************* con una frase corta.
“Me pidieron matrimonio y.... acepte”.
No podía esperar para llamar a mi padre y contarle la noticia, pero Magnus me dijo que aguantará un poco pues debía ser una formalidad entre familias.
Fuimos a un restaurante lujoso, Magnus no soltó mi mano hasta llegar a la mesa.
Estaba mi padre, la señora Demeter, Desirée y... Julián.
— ¿Así que la hija de mi esposo eres tu, Julieta?— pregunto la señora Demeter sin bajar la mirada, algo en ella estaba como un instinto.
— Lo soy — respondí — aún que él no me recuerde.
— Así que eres mi hermanastra, Julieta— dijo Julián sosteniendome la mirada más segundos de lo permitido— Que coincidencia o... destino.
— ¿No te molestará que pudiera parecer que le robe el marido a tu madre, verdad?— me preguntó la señora Demeter— Después de todo, pensarías que te lo robe a tí también.
Estaba a punto de responder cuando Julián interrumpió.
— Esa bruja no merece nada— dijo con burla — Lo siento por Julieta, pero una madre como la suya, es un completo...
— Caos — afirme— Pero lo importante es que Magnus me saco de esa oscuridad.
Magnus sabía que ahora era su turno, para hacer las cosas bien después de nuestra relación.
— Me voy a casar con su hija— dijo sin filtro y sin pedir permiso, muy a su estilo — Solo le quería avisar eso, que pronto la haré mi esposa.
La señora Demeter sonrió.
— Magnus, vas a hacer que se infarte tu suegro— lo reprendio.
Magnus no volteó a verla, solo miro a Julian con una mirada asesina. El ambiente se volvió tenso por completo.
— Lo digo por si en esta mesa hay alguien que planee quitarmela — sonrió de lado — por qué nadie va a impedir que Julieta sea mi esposa.
— Si no la atiendes como merece...— chasqueo la lengua Julián — Puedo buscar una mejor opción para mí hermanastra.
Me levanté de la mesa y me fui al baño. Esos dos van a terminar golpeándose y lo peor es que se que es algo inevitable. Retoque mi maquillaje y antes de salir del baño sentí que alguien me jaló hacia adentro.
— ¿Así que te comprometiste, zorrita?.
Esa voz la identifique de inmediato. ¿Joshua. Que hacía el ahí, en el baño de mujeres?
— ¡Suéltame!— grite.
— No te creas importante solo por qué alguien quiso recogerte — dijo Joshua acorralandome a la pared — Tú vas a ser mi esposa así tenga que matar a tu prometido.
— Atrévete a tocarlo y verás que deje de ser esa niña que tenia miedo — respondí.
Joshua sonrió de lado y me soltó el primer golpe en el estómago, caí en ese instante.
— No me quedaré de brazos cruzados mientras te veo formar una familia con ese tipo— sentencio — Ya me quito tu virginidad y ahora también eso... nunca.
— Joshua, yo perdi la virginidad hace mucho tiempo, incluso antes de que me conocieras yo ya no era virgen— respondí desde el suelo, jadeando — Mi madre lo sabía, ella lo sabe todo incluso si yo no dije nada al respecto.
Mis palabras no lo detuvieron.
Lo desataron.
Joshua se quedó quieto apenas un segundo. No fue sorpresa lo que vi en su rostro, fue algo peor: decisión. Fría. Calculada. Me levanté de inmediato tome mi teléfono e intenté activar la alarma para que viniera Magnus.
Pero Joshua me quito el teléfono de las manos y lo apagó con tranquilidad
—Siempre fuiste una mancha —dijo en voz baja—. Y las manchas se limpian… se esconden. O se borran.
Antes de que pudiera reaccionar, sacó algo del bolsillo de su saco. No lo vi bien, solo sentí el olor fuerte, químico, invadiéndome los pulmones cuando me presionó la mano contra la boca.
Intenté morderlo. Patearlo. Gritar.
No salió sonido alguno.
Mis manos golpearon su pecho, mis uñas se clavaron en su muñeca, pero él era más fuerte. Siempre lo había sido. El mundo comenzó a volverse lento, espeso, como si el aire se transformara en agua.
— Maldito, idiota — balbucee con dificultad.
—Te vas a calmar —susurró cerca de mi oído—. Lejos de él. Lejos de todos. Donde recuerdes quién manda sobre ti. Vamos a ser la familia feliz que siempre quise.
Mis piernas cedieron. Joshua me sostuvo antes de que cayera, casi con cuidado, como si yo fuera algo que no quería romper… todavía.
La última imagen que vi fue la puerta del baño abriéndose apenas, una silueta femenina entrando y deteniéndose al vernos. Quise pedir ayuda. No pude.
— Pequeña puta, vas a ser muy feliz conmigo — susurró Joshua en mi oído.
— Primero te mato — respondí sacando de mi bolso de mi pantalón la daga.
Traté de tener la fuerza suficiente, y sin pensarlo la enterré en su pierna. Grito y un segundo después saco la daga de su pierna y me golpeó la cabeza contra la pared.
— Joshua, en ese estado no vas a poder cargarla— Dijo mi madrastra mostrando preocupación— te dije que no perdieras el control.
Joshua se levantó del piso, maldiciendo. Mi madrastra lo ayudo a caminar y me quedé sola en el baño.
Me levanté como pude y me mire en el espejo del lavamanos. Me veía pálida, mi maquillaje y peinado era un desastre. Intenté arreglarme y salí del baño lo más rápido que pude.
Volví a la mesa, Magnus y Julián seguían discutiendo. La señora Demeter y mi padre estaban tratando de calmarlos. Solo Desirée volteo a verme.
— Julieta, estás sangrando — dijo con voz tierna.
— No es mia— respondí.
Me senté a la mesa, con un dolor insoportable en la cabeza, Magnus seguía discutiendo con Julián y en ese instante lo tome del brazo.
— Mag, apuñale a Joshua — dije en voz alta— el intento llevarme... mi madrastra ella... intentaron llevarme.
Magnus se quedó inmóvil, después miro la enorme mancha en mi falda que antes era blanca. De inmediato reviso que no fuera mi sangre y cuando comprobó que era así me tomó de la mano y me hizo levantarme.
— Nos vamos.
Mi padre se levantó enseguida y vio la Macha de sangre, la señora Demeter abrazó a Desirée. Pero Julián volteo la mesa en ese instante y rompió todo lo que había encima.
— ¡¿Quien fue?!— grito.
— Joshua.
Apenas y dije ese nombre, Julián se salió de inmediato con la mirada encendida.
— Filtralo — dije en voz baja — Dile al mundo sobre nuestro compromiso.
— Julieta, pero...
— No tengo otra opción— susurré— Volverán por mí, Joshua quiere llevarme con el.
— No lo voy a permitir — juro Magnus.
La señora Demeter se acercó a mí, y me llevó de vuelta al baño solo para encontrarnos con la escena de la sangre en el suelo. Paso un pañuelo por el suelo y limpio el área consecutivamente hasta borrar cualquier rastro.