La crueldad fraterna (2)

4518 Palabras

Volvimos a casa de la Berceil… Santo cielo, qué nueva agitación se apoderó de mí cuando nos dijeron que M. de… había ido, que le habían dicho que la señora había salido por asuntos urgentes y que la señorita aún no había llegado; al mismo tiempo, una de las muchachas de la casa me entregó una nota que él había escrito a toda prisa para mí. Sólo contenía estas palabras: «No os encuentro, imagino que no habéis podido venir a la hora acostumbrada, no podré veros está tarde, me es imposible esperar, hasta pasado mañana sin falta». Aquella nota no me calmó en absoluto, la frialdad que contenía me parecía de mal augurio…; no esperarme, tan poca paciencia…; todo aquello me agitaba hasta un punto que me resulta imposible describiros; ¿no podía habernos visto salir, habernos seguido, y, si lo hab

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR