Han sido semanas horribles para mí. He intentado mantener mi mente en blanco, pero el dolor y la angustia son imposibles de ignorar. Cassio me visita cada vez que puede, y cuando estamos a solas, su trato es cálido, cariñoso... como si nada más existiera en el mundo. Pero cuando se marcha, el vacío es insoportable. Prácticamente no he querido comer. Las náuseas y los mareos no me abandonan. Aunque trate de ignorarlo, sé que algo no está bien en mí, o quizás es solo el peso de lo que siento por él. Jamás pensé que podría amar de esta manera. Hace años, lo odiaba con cada fibra de mi ser. Odiaba la forma en que me arrebató mi libertad, cómo decidió que mi vida le pertenecía. Pero ahora, todo es diferente. Ahora, no puedo vivir sin él. Siento que me muero de miedo. Miedo de que me deje, de

