Cassio La música comienza a llenar la iglesia, solemne y majestuosa, mientras Eleni entra del brazo de su padre. Todo el mundo se pone de pie, pero para mí, el tiempo parece detenerse. Miro hacia la puerta con el pecho apretado, esperando, aunque sé que no es ella quien vendrá. Eleni luce impecable en su vestido blanco, pero no puedo evitar comparar cada detalle con Lisa. Su cabello no tiene ese tono oscuro que me enloquece. Sus ojos cafés no tienen la profundidad de los grises de Lisa, esos que parecen reflejar el cielo en tormenta. Su caminar es seguro, pero no tiene la delicadeza de esa pequeña muñeca que me robó el alma. Mi corazón se destroza con cada paso que ella da hacia mí. Quiero cerrar los ojos, pero no puedo apartar la vista. Esta no es la mujer que amo. "Lisa", pienso con

