Una joya

1052 Palabras

Me desperté temprano, y cuando abrí los ojos, me encontré con una bandeja de desayuno cuidadosamente colocada sobre las sábanas. Cassio estaba allí, de pie junto a la cama, observándome con una ligera sonrisa en el rostro. Llevaba puesta una camisa, como siempre, y su postura parecía un poco rígida, como si no se sintiera cómodo mostrando su cuerpo, lo cual entendí rápidamente al notar las cicatrices que marcaban su piel. —Gracias —dije, agradecida, mientras tomaba el café. Entonces, mi mirada se detuvo en él por un momento, y no pude evitar sentir algo de ternura por cómo estaba tratando de ocultar una parte tan vulnerable de sí mismo. Sin pensarlo, me incliné y dejé un suave beso en sus labios. —Perdón por lo de anoche… —murmuré, aún algo insegura, pero sincera. Él se quedó en silenc

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