Desde qué metieron a Liam a la cárcel, Lucy estuvo muy distante conmigo ya que, de alguna manera, ella sentía que debía unirse a la pena de su mejor amiga. Yo no estaba de acuerdo, pero tampoco podía presionarla. Debía entender que su juventud la hacía pensar de una forma inmadura y exagerar su deber como amiga. Yo también estaba consternado por lo que le estaba pasando a mi amigo, pero apoyarlo no implicaba que me tuviera que alejar de la mujer que amaba, pero en esta relación yo era el adulto y se suponía que era el que tenía que actuar con madurez. Me conformé con solo enviarle mensajes de buenos días y buenas noches para no se sintiera presionada. Cuándo nos enteramos que Liam había salido de la cárcel, nos vimos a escondidas de su madre en un centro comercial, estuvimos conversando

