La Sirena estaba cabreada... Realmente la había cagado ésta vez. ¿Cómo podía asegurar algo así? ¡Fácil! 1. Me había dejado completamente solo y sedado en un estado donde no tenía ni puta idea que hacer. 2. Según lo que me había dicho su tío cuando desperté, había dejado muy en claro que no quería volver a verme. 3. Supongo que ya su móvil había colapsado después de tantos mensajes y llamadas de mi parte, pidiéndole disculpas, los cuales todos siempre terminaban en las mismas respuestas: "Vete a la mierda", "Púdrete", "Ya deja de joderme"... y una enorme cantidad de frases más, que no sabía que la Sirena tuviera en su léxico. Así que ahora me había jodido. Pensé que ya el sol comenzaba a iluminar mi vida otra vez, pero ahora, mientras guardaba el teléfono otra vez, después de una nue

