Sus manos recorrían mis piernas, mi espalda, se posicionaban en mi trasero para apretarlo a cada pocos segundos, mientras intentaba llegar hacia algún lugar del departamento que yo desconocía. Mi espalda se encontraba presionada contra una de las paredes, mientras él ejercía presión sobre mí, haciéndome sentir lo mucho que me deseaba. Yo mantenía mis manos enroscadas en su cuello, tratando de controlar el temblor que sentía atravesar cada partícula de mi cuerpo. Mis gemidos eran ahogados con sus labios, mientras que a su vez, los suyos eran liberados con naturalidad. El pensamiento que cruzó mi mente en ese preciso instante, provocó que una carcajada brotara de mis labios, por lo que Tyler puso distancia entre ambos, para observarme con el ceño fruncido y con su mirada aún inyectada en d

