capitulo 16

1348 Palabras
Estimada Lady Berkeley: Me he enterado de que se encuentra delicada de salud o quizás sea una excusa para evitar verme. Si es así, créame que le daré el tiempo suficiente para pensar en mi proposición de contraer matrimonio. No estoy dispuesto a oír un no como respuesta. La deseo fervientemente. Marqués de Lancaster. Junto a la nota, llegó un ramo exquisito de peonías y tulipanes. Mi corazón latía con fuerza; ese hombre no estaba dispuesto a rendirse, incluso después de mi rechazo de la noche anterior. Aquel día, aunque anhelaba quedarme en la cama, fue imposible. Al mediodía, recibí una carta de Harriet llena de preocupación por mí y su plan de visitarme para el té de la tarde. Además, la otra noticia me llenó de sorpresa: mi padre estaría en casa para la cena. Y según la carta, traía consigo a un amigo para pasar una temporada con nosotros. Esperando con paciencia la llegada de Harriet, sentada en el mismo saloncito donde habíamos compartido aquellos momentos intensos y había pecado. Cada recuerdo de ese encuentro me hacía sentir un cálido rubor en las mejillas. Todo podría haber sido perfecto si no estuviera obligada a casarme con él; quizás, algo más complicado: la posibilidad de estar esperando un bebé. Incluso solo pensarlo enviaba escalofríos por todo mi cuerpo. No tenía otra opción, tenía que casarme y no ser una deshonra para el apellido Berkeley. El mayordomo anunció la llegada de Harriet, quien se veía preocupada al verme; corrió hacia mí y nos abrazamos. Hace poco más de un año desde nuestra última reunión. Verla me llenaba de alegría, pero al mismo tiempo, la culpa me corroía por no poder contarle lo sucedido con su hermano. Harriet era mi confidente más leal, y no compartirlo con ella me hacía sentir como una amiga terrible. _¡Mi querida Popit! Ha pasado tanto tiempo, y este año ha sido tan difícil después de la pérdida de mi padre, me dijo con pesar. Mi madre está destrozada por lo ocurrido. Además, hay cosas que no te he podido contar por carta, y lo que te voy a decir podría llevar a la ruina a nuestra familia. nos sentamos una frente a la otra, al dejarnos sola le pregunté con hurgencias: _ Harriet, ¿qué sucede? - le pregunté, llevándome una mano a la boca en señal de preocupación. _Mi padre tenía un idilio con una mujer mucho más joven que él, dijo soltando algunas lágrimas. fácilmente podría ser de la misma edad que Percival - comenzó a explicar mientras intentaba mantener la calma. Ella tuvo un hijo bastardo de mi padre, La amante se presentó en nuestra casa para despedirse de mi padre el día de su velorio y pidió hablar con el nuevo marqués, exigiendo que nuestra familia se hiciera cargo de su hijo, puesto que él tenía los mismos derechos que cualquier hijo legítimo y que, sino lo hacía, armaría un escándalo para que todo el mundo se enterara. Es por eso que después del funeral, nos erradicamos al campo para evitar un escándalo de proporciones mayores. Debe haber sido muy difícil para ustedes estar fuera de la ciudad por tanto tiempo, le comenté. _Ni lo menciones, fue completamente abrumador. Sin embargo, finalmente regresamos después de que Percival solucionara el problema dándole una buena suma de dinero y enviándolas lejos de Londres. Nos quedamos en silencio mientras una doncella entraba al pequeño salón con una bandeja de té recién preparada, galletas y bocadillos de queso. Lo importante es que estás aquí, lista para debutar en sociedad como has planeado durante tanto tiempo, le dije, tomando su mano con cariño. Así es, estoy feliz de poder asistir a bailes y celebrar mi compromiso con Archibald. Por fin, me verá como la mujer que soy y no como una niña pequeña, expresó Harriet con emoción, en sus ojos siempre había un brillo especial al hablar de el. _Me alegro tanto por ti, le dije con sinceridad. Nos quedamos unos segundos en silencio. _No te veo tan emocionada, notó Harriet. Pensé que estarías contenta con la propuesta que te hizo mi hermano. Sus palabras me sorprendieron, y un trago de té casi se me fue por el camino equivocado. Nicola me había propuesto matrimonio, al igual que su hermano mayor, pero en circunstancias diferentes. Nicolás; siempre había sido un buen amigo muy respetuoso, mientras Harriet estaba lejos el me frecuento en varias ocasiones, salimos a tomar el tè a una pequeña cafetería cercana al parque, dábamos largos paseos matutinos, intercambiamos libros y nos escribíamos con rigurosidad para saber el uno del otro. Por otro lado, Percival era un completo canalla que me había besado inesperadamente, diciéndome hasta sucumbir ante sus encantos, llevándose con él mi pureza, para luego exigirme que me casara con él. no lo conocía en lo absoluto. Estás muy callada y pensativa, me comentó Harriet. ¿Estás pensando en la proposición de mi hermano? Anoche, jamás lo había visto tan feliz, al igual que mi madre y mis hermanos. Todos estamos ansiosos por que se haga oficial vuestro compromiso. _Harriet... le susurré, sintiéndome abrumada por todo lo que tenía en mente. _ Será maravilloso que te..._ _¡Harriet! Elevé la voz, quería que me prestara atención. _¿Estás bien? Harriet me miró horrorizada; nunca antes le había gritado de esa manera. _¡No! No estoy bien... No me casaré con Nicolás. _¿Qué estás diciendo? Serías como hermana, es la mejor opción que tendrás. _ Quizás eso cambie con el tiempo, y podrías llegar a enamorarte de él._ _ Pero no lo amo_, le dije, y tú sabes que jamás ha estado en mis planes contraer matrimonio. _ No me digas que piensas todavía en ser. institutriz._ _ Pues claro, no quiero casarme y rodearme de hijos, y que mi vida sea estar confinada a un hombre al cual no ame._ _ Quizás eso cambie con el tiempo, y podría llegar a enamorarme de él._ _ Pero no sería justo alimentar ilusiones en lugar de hablar con la verdad_, respondí en un susurro. No quiero herir a Nicolás, pero también necesito ser sincera sobre mis sentimientos. Mientras tomaba el té, mi mente se divagaba. Si tan solo supieran que había recibido dos propuestas de matrimonio en un solo día, y de sus dos hermanos, Nicolás y la otra más bien una especie de mandato de Percival. No tenía ilusiones; creía que Percival no sentía ni una pizca de cariño por mí; su único propósito parecía ser mantener su honor. Pero de todos modos, le debía el corazón a Nicolás debido a mi momento de debilidad. Deseaba sinceramente poder compartir esto con Harriet y contarle todo, pero tenía miedo de su juicio. Una espina de angustia se clavaba en mi corazón al no poder compartir esta carga. Pero por ahora, solo podía sofocar la angustia que me consumía. Podrías al menos darle una oportunidad, permitirle cortejarte y conocerlo mejor. No hace falta que le des una respuesta ahora. Por favor, considera esto, me miró con ojos suplicantes, como un cachorro en busca de comprensión. No puedo negarme a tu petición, le dije mientras tomaba su mano con cariño. ¡No te arrepentirás, ya lo verás! Muy pronto seremos familia, será maravilloso, lo expresó con tanta alegría. Sentía que estaba cavando mi propia tumba, haciendo promesas que sabía que no podía cumplir a Harriet y jugando con los sentimientos de Nicolás. La velada continuó, y mientras nos poníamos al día sobre lo sucedido durante el año que estuvimos separados, compartí con detalle todas mis vivencias de ese tiempo. Harriet me contó que ella y su prometido se enviaban cartas con regularidad. Aunque ella compartía los pormenores de su vida, él parecía ser reservado en sus respuestas, brindando solo breves fragmentos de su propia vida. Su hermano, el Marqués, había comentado en más de una ocasión que era un hombre muy discreto, pero que era el candidato ideal para ellas. Pertenecía a una buena familia y me habían criado para ser la marquesa que el necesitaba.
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