Estoy corriéndome en la cara de Bianchi y se siente una maravilla, introduce dos de sus dedos y prolonga mi orgasmo. Gimoteo, me quejo y parece estimularlo más esos sonidos. Me corre más a la orilla de la mesa y siento como mis paredes se extienden cuando se introduce dentro de mí. Le entierro mis uñas en su espalda y se queda demasiado quieto. Duele un poco, es más grande de lo que creí, aún no está completamente dentro. Toma mi rostro y besa mis labios, abro mi boca por la intromisión de su lengua. Me toca de mi trasero y me carga mientras está dentro de mí, siento como se desliza, cada vez más, dentro, muy dentro de mí y lo escucho gruñir cuando aprieto por la sensación. - Api - me mira a los ojos- no hagas eso - me dice y sonrió- - ¿esto? - aprieto de nuevo y golpea mi trasero. S

