Su motocicleta arranca y siento el viento dar en mi cara, pero esta vez es más tranquilo, como si fuera una dulce brisa. –Debo admitir que aquella vez que subiste por primera vez fui rápido apropósito –habla fuerte para que logre escucharlo. –¿De verdad? –pregunto un poco confundida–, ¿por qué harías algo así? Suelta una linda risa. –Para que me abrazaras. Me separo un poco de él al escuchar semejante revelación, pero no reclamo, al contrario, dejo que la buena sensación permanezca en mí. –¿A dónde iremos? –pregunto intentando cambiar de tema de manera disimulada. –Es una sorpresa, Eriksen –me responde mientras acelera. Llegamos hasta un bar, en letras rojas e iluminadas se podía leer Kings &Queens, había gente afuera disfrutando de un cigarrillo o simplemente platicando entre ella

