Tomo mi malteada y me acerco a la pajilla de blanco con rojo para dar un sorbo, y cuando lo hago me detengo de golpe. –Vaya, esta malteada está deliciosa –respondo sorprendida. –Sí, la comida de aquí es deliciosa –habla Mason mientras él bebe de su bebida. –Entonces, ¿vienes aquí muy seguido? –pregunto intentando sacar más de la cuenta. –Sí, me gusta venir aquí solo, me ayuda a pensar, puedo aclarar mi mente cuando estoy presionado –habla seguro, sacando la idea de mi cabeza de que trae aquí a cada conquista suya–, solo que suelo quedarme abajo. Asiento mientras doy otro sorbo a la malteada. –Aquí están sus hamburguesas –el mismo chico nos entrega nuestra comida y se marcha después de entregarnos una sonrisa. –Bueno, provecho –habla Mason mientras toma su hamburguesa. –Igual. Come

