─Muy bien, Jonathan─, dijo. ─Bien. Jonah odiaba arruinar momentos. Por otra parte, después de lo que había presenciado en el bosque, no estaba seguro de qué tipo de momento iba a interrumpir. Volvió a la puerta de Eva, sin intención violenta esta vez, y llamó. Oyó movimientos, pasos y, luego, la puerta se abrió. Era Cyrus. ─¿Qué? Jonah se puso rígido al oír el tono de voz de Cyrus. ¿Quería hacerse el gilipollas? Bien. Jonah podía devolvérselo. ─Jonathan quiere que me quede con la Superestrella. Cyrus le miró. ─¿Ahora? ─Sí─, dijo Jonah. ─Ahora mismo. Cyrus negó con la cabeza. ─Ya está dormida. Tal vez sería mejor que esperaras hasta...─ Entonces escuchó la voz de Eva. ─¿No puede esperar hasta el amanecer? Estoy a favor de la niñera extra. ¿Pero a la una de la mañana? Jonah se enc

