¡Maldita sea! Vamos no se suelte de mi agarre, ahora tenemos que llegar hasta esa lancha solo roguemos para que tenga gasolina. —Sabes a veces María me hace dar paseos por aquí, allá no vayas te puedes lastimar con las rocas así me dice ella, por aquí mejor—Tal vez confiar en ella no era la mejor opción, pero suponía que si había estado tanto tiempo dentro dela isla alguna vez debió haber salido, sin soltarle la mano, pero con ella delante pasaron mientras sentía las lámparas de los guardias que los buscan o gritan su nombre, no se habían dado cuenta aun de le desaparición de la madre de Alana. Agradeció haber seguido su instinto y dejar que ella lo guie. —Voy a ver a mi niña ¿Verdad? —Entonces ¿Tú me vas a llevar con ella? ¿Tú si sabes dónde está mi niña? —Claro que, s

