—Entonces no tienes idea si están ahí o si los llevaron a otro lugar, no puedo desenmascarar a Facundo delante de los invitados, no puedo gritar que me da asco cuando el cura pregunte si me quiero casar con él. — Gritaba con una almohadilla cubriendo su boca. —Es que no sabemos qué fue lo que paso, un grupo de hombres fue, pero encontró la isla vacía, también es sospechoso que ut padre haya redoblado la seguridad del evento no hay lugar que no hay un guardia. Alana daba vueltas una y otra sosteniéndose el vientre, pensando en sus bebés, tal vez nunca se planteó la idea de ser madre a esa edad, pero también sabía que no rechazaría su maternidad solo porque no era algo esperado, además que era con el hombre que amaba y tenía que cuidar esos pedacitos de cielo que estaban dentro suyo.

