13. La verdad detrás de un bonito rostro

533 Palabras
Volvimos a la fiesta. Estabas mejor, te veías derrotado y decidido a enfrentarte a los gordos peces de la industria. Me preocupaba que tu ira llegué a ofender a esa gente de gran poder y más métodos de hacerte daño. El plan de venganza avanzaba por su propia cuenta. Te disculpaste conmigo, pidiéndome que no te culpara por tus acciones. Fuiste a buscar al responsable de tu vulnerabilidad, ¿quién sería el que provocó tu furia? ¡Bendito sea! Necesitaba felicitarlo, porque dentro de mi humanidad, todavía seguía sedienta de ira y frustración, vos lo sabías. Y como lograste descubrir todo mi plan. Así elegiste lo que me hiciste, Gerónimo. Se acercó tu hermano, me tocó el hombro y giré hacia él, sonriéndole tímidamente. Él me miró un momento. Parecía que consumió drogas, poniéndose muy fiestero y bailando sin parar, causando que tus padres sintiera vergüenza ante la gente invitada. —¿No me digas que olvidaste nuestros pasos súper flow?—dijo Javier, tomando mis manos.—¡A bailar, reina! —¡Ay, Dios, Javier! Hace mucho que no bailo ese tema, voy a pasar vergüenza. —La vergüenza la tienen mis padres y Gerónimo que están discutiendo con los directores de las empresas de producción nacional. —¿Cómo? ¿Están tan mal con la finca?—Le pregunté interesada. —Algo así. Hace unos meses venimos salvándonos de que nos clausuren los viñedos y la producción está haciendo recortes de personal. —me contestó, haciendo que giré siguiendo la música.—Además, Gerónimo tiene que casarse inmediatamente con Sofía, si queremos salvar nuestro negocio. —¿Y ella es la solución a esos problemas? ¿Qué tiene de importancia? —Bueno, Sofía tiene contactos muy fuertes en el mundo de los agricultores. Puede hacer que nuestras tierras crezcan con mejores fertilizantes y tenemos algunos interesados en vendernos tierras en Córdoba. Si perdemos a Sofía, perdemos todo. Ahí estaba la clave de mi éxito. No podía casarse con esa chica. Tenía que apurarme antes que la boda sea realizada. Seguimos bailando dos temas más, cuando me disculpé porque quería hablar con vos. Caminé hacia tu mesa, sentándome en la otra silla. Me miraste con una ceja alzada, estabas tratando de calmarte y Sofía fue a buscarte un trago a la barra. —¿Qué pasa?—me preguntaste, rodeando los ojos—No me hagas un escándalo esta noche, Natalia. —No me dijiste que estaban en crisis financiera, que los vinos están malos. —¿Y qué podías hacer vos, Natalia? Solo tenés un solo talento, que no te dará riquezas ni un pan para comer. —Soy artista, deberías tenerme respeto, ¿O te olvidas que compartimos nuestros cuerpos intensamente? —Bueno, basta. Tengo una noche de mierda, voy a irme a mi casa y mi prometida estará conmigo esta vez. —Como quieras.—dije, suspirando. Me puse de pie, volviendo a buscar a Javier que intentaba que una anciana le diera su torta de arándanos, porque era la última porción.—¡Che, Javi! ¿No querés acompañarme a dar un paseo? —¿Yo? ¿Por qué? —¡Dale, no seas amargo, venite conmigo!
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR