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2016 Palabras

—¿Entonces no te llevas bien con tus padres? —pregunta Petsh desde el asiento trasero del automóvil de Ízaro—. Ya somos dos. —Petsh…—susurra mi novio con aquel tono que pretende ser amenazante, pero que no logra intimidar a nadie. —Pues no, no nos llevamos bien —le respondo a Petsh, mirándola por el espejo retrovisor—, pero se supone que estamos haciendo el intento —le sonrío a la chica de lindos ojos verdes—. Espero que esta noche sea agradable. —Seguro lo será —indica ella con un asentimiento de cabeza. Los tres nos bajamos del automóvil y caminamos hasta la entrada de aquella casa en donde viví toda mi infancia. Me siento muy nerviosa, por lo que comienzo a retorcer mis manos entre sí y no caigo en cuenta de eso hasta que Ízaro se apodera de una de mis manos y la entrelaza con l

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