47

1841 Palabras

Despierto como todas las mañanas a causa del incesante sonido de mi despertador, y como siempre, lo apago de golpe y me siento en mi cama para despabilarme y despertar del todo. Recuerdo que no estoy sola en casa, por lo que me abrigo con una bata de levantar, me pongo pantuflas y voy directo a la cocina para preparar el desayuno. Miro que Esteban continúa durmiendo su resaca en el sillón y decido no molestarlo, y que continúe descansando, mientras entro en la cocina, enciendo mi cafetera y pongo a tostar el pan. —¡Ay, mi cabeza va a explotar! Me asomo hacia la sala de estar y me encuentro con Esteban sentado en mi sillón y con las manos en la cabeza. —¿Qué esperabas? —cuestiono mientras me afirmo contra la pared y lo observo con diversión—. Al parecer te bebiste una cantina complet

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR