—¡Llegó su pedido, caballero! —sonrío frente a la puerta de la casa de Atticus y Nahia una vez que aparece frente a mí el pelirrojo novio de mi mejor amiga y alzo la caja de donas como si fuera una repartidora de verdad, mientras Atticus me mira con diversión. —Entra, Jolie —se hace a un lado para dejarme pasar—. Nahia te está esperando en la habitación. —Gracias, Atticus —sonrío y luego de saludarlo con un beso en la mejilla, me adentro en la casa y voy directo a la habitación, donde me encuentro a Nahia sentada en su cama, con el control remoto en sus manos y cambiando de canal. Alza la mirada hacia mí y sonríe al ver lo que traigo en mis manos. —¿Donas? —cuestiona mi mejor amiga con una sonrisa en los labios—. Ya no me cabe duda que quieres engordarme —bromea. —Donas a domicilio

