—Si continúo con esta rutina de comer pizza cada vez que te veo, seguro termino subiendo mil kilos más —digo a la vez que llevo un gran trozo de pizza a mi boca y le doy un mordisco contundente, deleitándome con la sensación del queso fundido en mi paladar. —Tú serías la única responsable si eso llegara a ocurrir —murmura Angeline mientras come su trozo de pizza—. Podríamos haber comido Spaghetti o algo diferente, pero qué iba a decir yo si llegas a mi casa con semejante y sabrosa sorpresa —se encoge de hombros y luego sigue comiendo como si nada. —Ya está hecho —sonrío y le resto importancia al asunto, ya que la vida es una sola y puedo permitirme disfrutar de un trozo de pizza sin morir de culpa al otro día—. ¿A qué hora dices que llega Dante? —pregunto interesada. —No lo sé, no me

