Despierto de mi profundo sueño y un agradable olor a café recién preparado y a pan caliente llega a mí, haciendo que mi estómago ruegue por ser alimentado. Abro los ojos poco a poco, acostumbrándome a la luz natural y luego me pongo de pie, cayendo en cuenta, que sigo vestida con la misma ropa de ayer. Salgo de mi habitación, dando un gran bostezo y me encuentro con Esteban en la cocina, preparando el desayuno. —Buenos días —saludo, desde la entrada de la cocina. Él alza la mirada hacia mí y sonríe. —Buenos días, Jolie ¿Cómo amaneciste? —Pues bien, pero no me esperaba encontrarte en modo chef, invadiendo mi cocina —digo con diversión, él se encoge de hombros mientras pone a freír un huevo, lo que hace que mi hambre aumente. —La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida —dice s

