Me siento muy nerviosa, a tal punto que mi estómago se revuelve cuando doy un pie fuera del ascensor y Gema se me acerca con una radiante sonrisa como siempre. —Jolie, que bueno verte —me dice con una sonrisa sincera y me da un corto abrazo que acepto de inmediato—. Lamento lo que le sucedió a tu padre, espero que esté mejor… —Gracias, Gema… —murmuro algo afectada por sus palabras, ya que aún tenía el miedo de que a mi padre le pueda ocurrir algo más o tenga una nueva recaída—. Él ya se encuentra bien, gracias a Dios. —Es bueno oír eso, Jolie —sonríe. —¿Crees que pueda hablar con Eva? —cuestiono de inmediato. Ella asiente con la cabeza y eso hace aumentar mi ansiedad. —Sí, Eva está sola en su oficina, puedes entrar a hablar con ella. Le agradezco y luego me dirijo hasta la oficina

