—Esteban —digo, sonriendo con pesadez al sentirme descubierta en el espionaje a Alondra e ízaro. El rubio me observa con curiosidad, pero lo disimula y luego simplemente se acerca más, para quedar entre Nahia y yo. —Vengo recién llegando, creo que me perdí del desfile. Asiento hacia él e intento concentrarme en la conversación, pero no puedo dejar de pensar en Alondra e Ízaro, por lo que los espío de reojo, mientras finjo darle atención a mis amigos. La música sube y un hombre por el altoparlante avisa que la pista está disponible para quienes deseen bailar y pasar un grato momento. —No te perdiste de mucho —digo, retomando la conversación—. Los diseños se vieron hermosos y todo salió bien, creo que fue un éxito. Esteban se encoge de hombros y luego extiende su mano hacia mí. Lo m

