El agua salía a chorros por mi boca y nariz; y cuando ya no hubo nada más adentro fue momento a que se abriera paso el tal anhelado oxígeno. Sentí como una bocanada de el gas vital comenzó a llenar otra vez mi sangre y mis pulmones. Poco a poco abrí los ojos y vi a Gael conectado a mi boca, brindándome ventilación artificial. Sus ojos estaban cerrados y llenos de lágrimas, cuando comencé a toser el los abrió y el brillo volvió a ellos. Cuando estuve lo suficientemente despierta el se abalanzó a mí, me abrazó y comenzó a llorar como un pequeño niño. -Dios mío Sofía, pensé que te perdería No sabia que había pasado, ni como Gael me había salvado de las garras de la muerte, pero estaba ahí de vuelta a la vida, y junto a él. Un paramédico lo apartó de mí y comenzó a tomar mi signos vitales

