No podía ser tan ingenua y no detectar la falsedad en su energía. El problema radicaba en que no la había, a lo mejor era mi propio desespero por no tener la certeza de su amor. Así que todo se resumía a un tema de confianza. —Te amo. —susurró mientras me besaba de una manera tan suave, como si me estuviera adorando—. Gracias por perdonarme. Me arrepentiré mañana, yo ya no tenía voluntad, introdujo su mano por debajo de mi bata y tomó posesión de lo que siempre le había pertenecido, el deseo no nos permitió movernos de lugar, me hizo suya en el piso. Fue glorioso, mágico, salvaje y hermoso al mismo tiempo. Entregó su amor o fue muy convincente, él era mi pecado, lamento haberle fallado a mi r**a, pero amaba a Jerónimo, era con él con quien quería pasar el resto de mi vida, después de tod

