Ahora estoy como en el principio, con una inmensa cicatriz que sigue en carne viva, y hace un instante en sus brazos no dolió, cuando lo abracé me sentí completa, ¿por qué me cuesta perdonar?, ¿cómo podré volver a creer en Jerónimo?, a veces el amor engaña, siento que las palabras son tan reales, que su dolor era sincero, todos cometemos cientos de errores, y ¿si lo perdono y él vuelve a herirme? Qué complejo era todo. Yo lo amo aún como si nunca me hubiese hecho daño, ¿a qué conclusión me llevaba?, no debe importar el qué dirán, solo lo que mi corazón sentía, lo que mi mente necesita, debía hacer lo que era lo mejor para tener una tranquilidad emocional. Milnay ¿dónde te metiste? —ya no aguantaba—. Me quedé dormida, al día siguiente él tocó la puerta de la habitación. » ¡Yelena!, ya es

