Abby. El desayuno es tranquilo, perfectamente agradable y silencioso. - ¡No!- el chillido de Giselle aturde mis oídos. O me gustaría que lo fuera. Se ha despertado muy temprano y el humor de la niña es de perros. Está completamente insoportable ¿Qué demonios se supone que haga con ella? -Giselle- el reproche hecho sin levantar la voz, pero que transmite la absoluta censura, proviene del otro lado de la mesa, ambas nos volvemos hacia Henderson- O te tranquilizas y comes, o vas a tranquilizarte a tu habitación. Elige. Ella se va en un mar de lágrimas a su habitación, hago amago de seguirla, pero una mirada fulminante de mi jefe, me hace quedarme donde estoy. -Ese tipo de comportamiento no será consentido- gruñe- no estoy criando a una niña mimada en un pedestal. Quiero que se co

